Confiado: un comienzo perfecto y acorde con las aspiraciones de Boca

 
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Le dolía el orgullo. Boca sentía que su identidad estaba vacía. Hace casi tres años que andaba caminando por ahí sin saber muy bien qué pretendía. Se sintió desilusionado por sentir que su prócer no había podido volver a conquistar el cetro. Se entregó sin más remedio a las soluciones más cercanas, porque no podía seguir lastimando su historia. Le costó mucho recomponerse de tanto golpe. Es que no era sencillo poder maquillar derrotas con goleadas, rachas negativas sin ganar, clásicos sin poder festejar... Y por eso cambió. La paciencia fue una moneda de valor y ahora disfruta de una manera diferente. Siente que le vuelve a hervir la sangre y tiene un sabor de boca dulce.

Es verdad, gastó un dineral para poder recomponer su plantel, pero cada centavo parece estar bien pago cuando se advierte que en este arranque de 2015 acumula 8 juegos consecutivos con éxitos: los dos clásicos de verano con River (1-0 y 5-0), el juego ante Vélez (1-0) por la clasificación para la Libertadores, los dos encuentros de Copa ante Palestino (2-0) y Wanderers (2-1)y los tres juegos del torneo local ante Olimpo (3-1), Temperley (2-0) y el de ayer frente a Atlético de Rafaela (1-0). Además, las estadísticas muestran que desde el Apertura 2008 Boca no lograba ganar sus tres primeros juegos en el campeonato (Gimnasia de Jujuy, Newell's y Lanús) y casualmente en ese certamen los xeneizes, con Carlos Ischia como DT, se quedaron con la corona doméstica.

Los números le regalan a Boca un guiño positivo. Es que, además, el conjunto de la Ribera no comenzaba un año con seis victorias en fila en partidos oficiales desde 1987. En aquel año y de la mano de César Luis Menotti, logró triunfos ante Vélez (2-0), Platense (2-0), Racing (1-0), Talleres de Córdoba ( 3-1), Central (4-1), Gimnasia de La Plata (1-0) y Estudiantes (3-0).

Parecen fríos. Hasta puede oler añejo tanto número. Sin embargo, este equipo tenía el lomo muy azotado y por eso es importante este presente. Derrotas por 6-1 ante San Martín de San Juan, caídas por Copa Sudamericana ante River o los 11 partidos sin ganar que significó la peor racha negativa de la historia del club, dejaron marcas profundas. Por eso es que hoy, con la gestión de Arruabarrena, el valor de semejante arranque cotiza de una manera especial.

Y en cada palabra de los jugadores se puede advertir un mensaje cargado de optimismo. Con una alta dosis de realismo y con una energía saludable para las aspiraciones de un equipo que necesita...

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