'A las computadoras les falta sentido común'

 
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Le pregunto, al empezar la entrevista, si sabe que es la segunda persona más odiada del mundo. Se ríe y me responde que sí. Siguiendo con la broma, quiere saber, rápido de reflejos, quién ocupa el primer puesto. "Notable –pienso–, también en eso le interesa competir. Un rasgo típico de los emprendedores exitosos. Pero el primer puesto está demasiado disputado."Con quien estoy hablando es Luis von Ahn, un guatemalteco que se hizo célebre, a los 20 años, por haber sido uno de los creadores de los Captcha, esas imágenes de palabras deformadas, difíciles de leer, que los sitios usan para verificar que somos humanos y que el proceso de registro (abrir una cuenta de correo electrónico, por ejemplo) no es obra de un software, quizás en un intento de atacar al sitio o de cometer algún tipo de fraude. Las siglas vienen de Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart.Von Ahn, que ahora tiene 35 años y pasó por la Argentina para hablar en TEDx, fue también pionero del crowdsourcing y aparece en la lista de los 10 científicos brillantes de 2006 de la revista Popular Science y en la de las 100 personas de negocios más creativas de 2010 de la revista Discover ().A pesar de que es profesor en Carnegie Mellon, donde se doctoró, hoy dedica todo su tiempo a su nueva criatura, Duolingo (), una plataforma de enseñanza de idiomas que cofundó en 2011 junto a Severin Hacker. Desde su lanzamiento oficial, en junio de 2012, cosechó 42 millones de usuarios.–¿Qué es Duolingo?–Es una aplicación para aprender idiomas.–¿Es una app para móviles?–También tenemos un sitio Web, pero el 85% de nuestros usuarios es móvil. Es la aplicación número 1 de educación en Android y Apple. Tiene varias diferencias con otras plataformas de este tipo. La primera es que es completamente gratis, no se le cobra nada al usuario.–¿Ganan plata con la publicidad?–No, tampoco tiene publicidad.–¿Y entonces?–Esa es parte de la idea. Cuando empecé Duolingo le había vendido mi segunda compañía a Google, así que realmente no necesitaba dinero. Quería hacer algo para ayudar. Por eso quise que fuera una aplicación gratis. Pero de todas formas necesitaba encontrar una manera de financiarla. La publicidad no me dio resultado, así que hicimos otra cosa. Funciona de esta manera: cuando le enseñamos a alguien, digamos, las palabras relacionadas con la comida, le decimos que si quiere practicar con algo del mundo real, aquí tiene un documento que puede ayudarnos a traducir. Ese documento no ha sido traducido antes. Por ejemplo, la CNN es uno de nuestros clientes. Ellos escriben todas sus notas en inglés, luego nos las mandan y nosotros se las ofrecemos a nuestros alumnos. Es algo voluntario y opcional. Normalmente, varios trabajan en la misma traducción en simultáneo, corrigiéndose unos a otros. Finalmente, le mandamos la noticia...

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