Comprá, pero dejá dormir...

 
EXTRACTO GRATUITO

La paz del domingo. Menos cantidad de autos, también de colectivos. La gente paseando en los parques, aprovechando la cálida temperatura que sorprende en pleno agosto. El descanso que se estira un poco más de lo habitual. Nada distinto para un sinnúmero de habitantes de la city. De pronto, el estruendo que se entromete. Lo que parecía un zumbido a lo lejos se transforma. Y uno parece sentirse como en esas noches de fiesta en las que involuntariamente se acomodaba demasiado cerca de los parlantes de sonido…El salto, desconcertante, en la cama. El descanso que fue, que concluyó abruptamente. Como si tuviera uno de esos parlantes incrustados en el oído. "Televisores viejos, lavarropas, bicicletas, heladeras, camas viejas, colchones viejos compro", vociferan los compradores a través de megáfonos, desplazándose en viejas camionetas. ¿Hoy también? ¿Domingo? ¿Pero si son las 9 de la mañana? Preguntas sin respuesta. Que trabajen, sí, pero que dejen dormir al menos los domingos."Fondos de roperos, inodoros, piezas de bronce y aluminio, puertas y ventanas viejas compro", arremete la voz. Sí, compran de todo, menos bonos. Vuelve el silencio. Pero no se fueron: están comprando. Hay vecinos que aprovechan para sacarse de encima cosas en desuso y que ocupan un lugar precioso. Se van. Paz... por 10 minutos: por la esquina llega una nueva camioneta. Y después será otra. Así...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA