Comentario sobre 'confidencias diplomaticas' del embajador Carlos Ortiz de Rozas

Autor:José María Sabat
Cargo:Profesor titular emérito de derecho internacional público de la Universidad del Salvador, (Bs As) y miembro titular de la Asociación Argentina de Derecho Internacional
Páginas:60-61
 
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COMENTARIO SOBRE “CONFIDENCIAS DIPLOMATICAS” DEL
EMBAJADOR CARLOS ORTIZ DE ROZAS
*Profesor José María Sabat
Intentar un comentario sobre el trabajo recientemente publicado por el Embajador
Carlos Ortiz de Rozas, con el título de “Confidencias diplomáticas” (2), parecería
exceder el campo técnico de uno como profesor de derecho internacional público.
Pero, creo que, dentro de este condicionamiento, ello es necesario por cuanto la
política internacional es el complemente necesario u otra cara del derecho
internacional, es decir que la política internacional no es posible ejercerla sin
conocimiento del derecho internacional y, a su vez, el derecho internacional no se
puede construir sino con un ejercicio muy prudente de la política internacional,
conceptos con los cuales el Embajador Ortiz de Rozas creemos que estará muy de
acuerdo.
Dicho de otra forma, el embajador y el estudioso o profesor son complementos
necesarios. Este libro fue oportunamente presentado en el salón del Consejo
Argentino para las Relaciones Internacionales (C.AR.I.) con la presencia de varios
embajadores extranjeros que coincidieron, alguno de ellos, en diversos destinos
internacionales. No puede dejar de llamar la atención, por una parte, el lapso tan
largo de nuestras relaciones internacionales y con destinos tan variados como el que
se intenta presentar como en una pantalla en esta obra. Lo consideramos de mucha
valía por cuanto viene a llenar un gran vacío en nuestra bibliografía
Son pocos los ministros de relaciones exteriores, o los embajadores que han
intentado realizar una sinopsis de su trayectoria y de los problemas que hayan debido
enfrentar en ella. Evidentemente que siempre van a existir quienes critiquen la obra,
aduciendo que algunos temas no han sido suficientemente profundizados, pero aquí
debemos respetar, por una parte, la prudencia profesional, frente a aquello que ha
conocido en ejercicio de sus funciones y, por otra parte, comprender que ello es un
resumen de toda esta problemática y tener en cuenta, también, que muchos de los
problemas más complejos en los cuales él ha intervenido han sido analizados por él,
en otros trabajos de su autoría.
Es agradable la metodología utilizada, de destinar un capítulo a cada uno de los
destinos que en este largo período (1948-1993) tuvo. Es llamativa, también, la
ecuanimidad con la cual el embajador Ortiz de Rozas se enfrenta a los gobiernos o
ministros argentinos de tan diversa orientación con quienes debió tratar durante este
lapso que, evidentemente, no todos pudieron coincidir o concordar con su orientación
política. Pero es muy importante hacer resaltar la importancia que él le reconoce al
Instituto del Servicio Exterior de la Nación, y a la carrera diplomática, frente a
quienes creen que basta una cierta orientación política para proceder a una
designación aún en un destino relevante, en forma idónea. El aquí no se priva de
realizar la crítica fundada y concretar de todos aquellos que tuvieron puestos
expectantes y tanto pudieron perjudicar a la nación. Es imprescindible terminar con
una pequeña reseña de sus destinos: Bulgaria, Grecia, Naciones Unidas, Estados
Unidos, Francia, Egipto, Gran Bretaña, delegado en el Comité de Espacio
Ultraterrestre (1958),en la Comisión de Asuntos Coloniales (1960), presidente del
Comité de Seguridad de las Naciones Unidas (1971-72) y del Comité de Desarme en

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