Ciudad trilingüe: la presencia militar alteró la rutina de Comodoro Rivadavia

RESUMEN

La llegada de militares estadounidenses, británicos y rusos para sumarse a la búsqueda del ARA San Juan trastocó la fisonomía del centro y del puerto; fuerte impacto en la población local

 
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COMODORO RIVADAVIA.- El microcentro de esta ciudad tiene ocho cuadras de largo por cuatro de ancho, de la costanera a la calle España y de la base del cerro Chenque a la ruta 3. Es la zona donde están concentrados los bancos, hoteles, restaurantes y confiterías; donde están los dos cines, el teatro, la mayoría de los bares y discotecas y la catedral. Esta semana se transformó: la llegada de militares estadounidenses, británicos y rusos para colaborar en la búsqueda y eventual rescate del submarino ARA San Juan no pasó desapercibida.

Si bien los militares extranjeros pasaron la mayor cantidad del tiempo en el puerto, ultimando los preparativos para que zarparan el Skandi Patagonia, el martes; el ARA Puerto Argentino, el viernes, y el Sophie Siem, algunos sí estuvieron en el centro de la ciudad por la mañana y a la noche. Quienes trabajan en cafés de la zona neurálgica de esta ciudad se enfrentaron a primera hora del día a pedidos hechos en inglés o directamente transmitidos con señas. Lo mismo les pasó a quienes atienden en restaurantes por la noche.

De repente, antes de que los habitantes del centro de Comodoro Rivadavia pudieran acostumbrarse a la presencia de hombres vestidos con ropa camuflada en un área tan chica, se volvió habitual verlos en tanda de un lado para el otro.

La cafetería Balcarce de Rivadavia y Moreno, y los restaurantes Cayo Coco, en la esquina de Rivadavia y Güemes, y Puerto Cangrejo, en la costanera, tuvieron a marinos estadounidenses como clientes por primera vez. Algo similar pasó con los hoteles Austral, Comodoro y Lucania Palazzo, que recibieron reservas para habitaciones de a decenas y agotaron su capacidad.

Ayer, cuando se difundió vía redes sociales que el Sophie Siem partiría a las 18, decenas de familias se acercaron al puerto y quisieron entrar, pero se toparon con la Prefectura Naval, que controló estrictamente el acceso. Recalaron en la costanera, donde cientos de comodorenses se apostaron para despedir al buque. Con banderas argentinas y flores, montaron guardia durante horas. Fue una postal atípica.

De arquitecto a intérprete

Fernando Mercado es arquitecto y el domingo a la noche estaba planificando su semana cuando recibió un llamado de Favio Cambareri, titular de la Autoridad Portuaria de la ciudad. Cambareri sabía que el joven había hecho la escuela secundaria en un colegio estadounidense y que su inglés es fluido. Desde ese momento, Mercado se convirtió en el intérprete del puerto....

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