Los ciclos económicos y el tiempo electoral

RESUMEN

El rescate llegó hace 10 días.

 
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El rescate llegó hace 10 días. Con los números de la economía que se conocieron dos lunes el oficialismo cambió la orientación de su campaña. Sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde se libra lo que Mauricio Macri ayer denominó "la gran batalla". La polarización ética con Cristina Kirchner había llegado al límite. La ex presidenta consolidó un consenso inamovible. Además, si se le escapara un voto, jamás iría hacia Cambiemos. La cantera a explotar por el Gobierno es la de Sergio Massa. Pero es difícil seducir a esos votantes con interpelaciones emocionales. La empatía del globo amarillo o la magia de cumplir un sueño "agarraditos de los brazos", como dijo ayer Esteban Bullrich, excita poco a quienes simpatizan con el ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner. Ese elector es resultadista. Le hablan con el corazón y contesta con el bolsillo, como diría Pugliese. A ese votante, decisivo este domingo, se dirigió el Gobierno ayer en todos los cierres de campaña.

Macri, por fin, pudo decirlo: "La economía ya arrancó". Quienes administran la imagen oficial habían prohibido esas palabras: "No hay que proclamar que terminó la recesión, porque quienes todavía la padecen sentirán que el tren partió sin ellos". Esa estrategia fue abandonada hace una semana. Los candidatos de la Casa Rosada festejaron las alentadoras novedades del 31 de julio sobre el dinamismo de la producción. El pesimismo económico, en el que convergen Cristina y Massa, estaba dominando la campaña. Con un año y medio de permanencia en el poder, al oficialismo no le alcanza con celebrar "el cambio". Necesita convalidar la gestión.

Esta inflexión economicista parece inevitable a la luz de la experiencia. En el día a día de la contienda, llaman la atención los candidatos. Si la ex presidenta sigue muda. Si Bullrich promete más pibes presos y, con un gradualismo exasperante, "un metro de asfalto por día". O si Massa insiste en excentricidades, como llevar a Rudolph Giuliani a pedir el voto en La Matanza. Sin embargo, cuando se repasa la historia en la larga duración, los desenlaces electorales se explican por el contexto material más que por la creatividad de los candidatos.

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