Con ciclos en el complejo 25 de Mayo, vuelve el cine a Villa Urquiza

 
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Vuelve el a . Finalmente, los vecinos, esos mismos que llevaron adelante una fuerte cruzada para que el Cine Teatro 25 de Mayo se mantuviera en pie, podrán revivir una vieja costumbre a pasos de sus hogares. El próximo 10 de marzo se proyectará la primera película de un ciclo desde que el nonagenario inmueble, conocido en sus épocas de esplendor como el Petit Colón por sus características edilicias, fuera recuperado.Por tratarse de la gala especial de la reapertura del cine, ese domingo el film se proyectará de forma gratuita y para toda la comunidad en las puertas del ahora Complejo Cultural 25 de Mayo, como fue rebautizado. Se cortará la avenida Triunvirato al 4400 y a las 19 comenzará la función. Todavía no se sabe qué película se verá: esa decisión está sometida a la votación de la gente mediante los distintos canales de la ciudad y hasta mañana. Las opciones son Camila, de María Luisa Bemberg; Yo soy así, Tita de Buenos Aires, de María Teresa Constantini, y Recreo, de Jazmín Stuart y Hernán Guerschuny. En el contexto del Mes de la Mujer, la terna está conformada a propósito por films nacionales que fueron dirigidos por argentinas.Pero no solo será un hito en la historia del 25 de Mayo, sino en la del barrio. En Villa Urquiza no funcionan salas de cine desde el 29 de diciembre de 2002, fecha de la última función del Gran Urquiza (originariamente Edén Palace). A la par de él, en distintos momentos del siglo pasado, funcionaron también el Cine Teatro 9 de Julio, el Cine Teatro Supremo y el Cine Gran Bourg."Siempre íbamos a ?El 25'. Era la salida para nosotros", recuerda a LA NACION, con un dejo de nostalgia, Alejandra Ferrari. Toda su vida transcurrió en los alrededores del barrio y eso incluyó a aquella sala que se estrenó el 23 de mayo de 1929. Fueron los mismos vecinos y comerciantes de la zona los que mandaron a edificar el espacio. En ese entonces, el 25 de Mayo era teatro y cine; era la excusa perfecta para que mujeres y hombres tuvieran, entre otras cosas, su primera cita. Decenas de proyecciones y funciones pasaron por allí hasta que, en la década del 80, el lugar cerró.El abandono no tardó en llegar. Incluso, el predio fue intrusado. Y entonces, como ocurrió en otros barrios porteños con una arraigada identidad cultural con sus salas, los vecinos empezaron a movilizarse y juntaron firmas para que no terminara su vida como una playa de estacionamiento o un supermercado.En 2004, durante el gobierno de , la Ciudad compró el...

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