Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil - Camara Civil - Sala M, 9 de Noviembre de 2020, expediente CIV 085455/2013/CA001

Fecha de Resolución 9 de Noviembre de 2020
EmisorCamara Civil - Sala M

Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA M

ACUERDO. En Buenos Aires, a los días del mes de noviembre del año dos mil veinte, hallándose reunidas las señoras jueces de la S. “M” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dras. G.A.I. y M.I.B., a fin de pronunciarse en los autos “C., J.D.c., M.I. y otro s/ daños y perjuicios”, expediente n° 85455/2013,

la Dra. I. dijo:

  1. Contra la sentencia dictada a fojas 379/388, en la cual la señora jueza de la instancia anterior admitió la demanda promovida en estos autos y condenó a M.I.C. y “Boston Compañía Argentina de Seguros S.A.”

    (esta última, en los términos del contrato de seguro y con el alcance establecido en el artículo 118 y concordantes de la ley 17.418), a abonar a J.D.C. la suma de $390.000, con más sus intereses y las costas del proceso,

    expresaron agravios el actor el 28 de julio y la demandada y la citada en garantía el 31 de agosto de 2020, todos los cuales fueron contestados el 31 de agosto y el 9

    de septiembre, respectivamente.

    El 30/10/2020 se llamó autos a sentencia, resolución que ha adquirido firmeza, por lo que la causa se encuentra en condiciones de dictar pronunciamiento definitivo.

  2. Según lo expuso el actor al promover la demanda, el día 24 de mayo de 2013, a las 16:30hs aproximadamente, circulaba a bordo de su rodado Fiat Fiorino, dominio RWF-310, por el carril medio de la colectora G. (ex presidente P., sentido oeste-este, cuando a pocos metros de haber traspuesto la intersección que la arteria mencionada forma con la General Paz debió detener su marcha debido a las contingencias del tránsito. En esas circunstancias, encontrándose completamente detenido, fue embestido en su parte trasera por la delantera del vehículo Nissan Tiida, dominio IGK-737, conducido en aquella oportunidad por la demandada.

    Como consecuencia del hecho, el actor sufrió lesiones. El resarcimiento de los daños patrimoniales y extrapatrimoniales padecidos como consecuencia del accidente constituyen el objeto del presente proceso.

  3. La magistrada de la instancia anterior admitió la demanda y condenó a los accionados a resarcir a C. $180.000 por incapacidad sobreviniente, $60.000 por gastos de tratamiento psicoterapéutico y kinésico, $10.000 por gastos de farmacia y traslado, $80.000 por daño moral y $60.000 por daños al vehículo.

  4. Los agravios Fecha de firma: 09/11/2020

    Alta en sistema: 11/11/2020

    Firmado por: M.I.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: A.P.R., SECRETARIO INTERINO

    Firmado por: G.A.I., JUEZ DE CAMARA

    En esta instancia, la actora se agravió de los montos indemnizatorios, por considerarlos reducidos, y de la tasa de interés fijada en la sentencia para liquidar el monto de la condena.

    Por su parte, los demandados y la citada en garantía criticaron la responsabilidad que se les atribuyó en la sentencia, la procedencia y el monto de los rubros indemnizatorios y el temperamento adoptado en materia de intereses.

  5. Aplicación de la ley en el tiempo Frente a la existencia de normas sucesivas en el tiempo, y considerando que el hecho ilícito que motiva estos autos se produjo antes del advenimiento del actual Código Civil y Comercial de la Nación, las cuestiones propuestas a conocimiento del Tribunal habrán de ser juzgadas en sus elementos constitutivos y con excepción de sus consecuencias no agotadas, de acuerdo al sistema del anterior Código Civil, interpretado, claro está, a la luz de la Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por nuestro país porque así lo impone una correcta hermenéutica en respeto a la supremacía constitucional (conf. art. 7, Código Civil y Comercial;

    S.L., “E., Naiara Belén c/ Guerra, C.A. y otros s/ daños y perjuicios”, 17/3/2016, expte. N° 87.204/2012; “C., V.E.c.M.,

    J.A. y otro s/ cumplimiento de contrato”, 26/4/2016, expte. N°

    38.543/2013; “D., Odina Elizabeth c/ Cencosud S.A. s/ daños y perjuicios”,

    12/5/2016, expte. N° 59.298/2011; entre muchos otros).

  6. La configuración de la responsabilidad civil en el caso Como punto de partida, cabe tener en cuenta que tratándose el presente caso de un proceso de daños y perjuicios a raíz de un siniestro vial originado por la colisión entre automóviles, a esta altura del desarrollo científico en la materia, la doctrina y la jurisprudencia son absolutamente uniformes en cuanto a que los vehículos constituyen cosas riesgosas en sí mismas, y que el factor de atribución de responsabilidad a su dueño y/o guardián es objetivo, por imperio del artículo 1113, párrafo, 2ª parte del Código Civil (en la actualidad,

    la misma solución es consagrada en los arts. 1757, 1758, 1769 y concs. del Código Civil y Comercial). En consecuencia, no pesa sobre el actor la carga de demostrar la culpabilidad de los responsables, y éstos ni siquiera pueden exonerarse acreditando su propia diligencia, porque la imputación de la obligación de resarcir se fundamenta en un factor de tipo objetivo, que hace total abstracción de un juicio de reproche acerca de la conducta del sindicado como responsable. Antes bien, son los demandados y la citada en garantía quienes para Fecha de firma: 09/11/2020

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    Firmado por: A.P.R., SECRETARIO INTERINO

    Firmado por: G.A.I., JUEZ DE CAMARA

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    eximirse de responsabilidad deberán probar la “causa ajena”, esto es, la ruptura del nexo causal ya sea en virtud del hecho de la propia víctima, del hecho de un tercero por el cual no deben responder, o la existencia de un caso fortuito o de fuerza mayor. Lo mismo sucede para la reconvención deducida por el demandado.

    Así, tal como lo ha expresado calificada doctrina, a partir de la recepción jurisprudencial de la teoría del riesgo creado, en materia probatoria,

    la víctima en primer lugar está relevada de acreditar el carácter riesgoso del automóvil, que se presume iuris et de iure; en segundo término, y en relación con la prueba de la relación causal, demostrado que el perjuicio provino de la intervención del automotor se presume iuris tantum que el daño fue provocado por el riesgo de la cosa. Por ende, la carga que pesa sobre el reclamante respecto de la relación causal se limita a la participación de esa cosa riesgosa en el evento;

    ello trae aparejada la presunción de causalidad adecuada en el sentido de que el daño provino o derivó del riesgo del vehículo (cfr. G., “Los accidentes de automotores y la teoría del riesgo creado (En la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Suprema Corte de Buenos Aires)”, LL, 1991-C-719).

    Pues bien, en esta instancia no existe controversia en relación a las circunstancias de tiempo y lugar en las que se produjo la colisión,

    cuáles fueron los rodados que intervinieron, quiénes eran los conductores y que el actor se encontraba a bordo del Fiat Fiorino.

    Las partes disienten en cuanto a la forma en que sucedieron los hechos. C. sostuvo que el actor colisionó con el automóvil que circulaba por delante de él y, al detenerse de manera tan repentina, se volvió un obstáculo para los vehículos que circulaban por detrás de él, entre ellos el de la demandada,

    lo que hizo que fuera inevitable el contacto posterior.

    En ese contexto, mi colega de grado juzgó no sólo que la demandada omitió cumplir con la carga de probar su eximente, sino que además,

    las pruebas producidas en autos favorecían la versión brindada por el actor (declaración testimonial de A.F.Q. a fs. 137 e informe pericial mecánico de fs. 304/305).

    En esta instancia, los accionados, sin atacar el fundamento medular de la sentencia, lo que justificaría declarar desierto este punto de los agravios, se limitan a criticar la valoración que mi colega de grado le asignó a la declaración testimonial y al informe pericial que mencioné en el párrafo anterior,

    con el único fin de restarles eficacia probatoria.

    Sin embargo, tal como lo dije más arriba, una vez acreditado el contacto material entre los rodados, eran los accionados quienes cargaban con la prueba de su eximente, en este caso la culpa de la víctima. Por si Fecha de firma: 09/11/2020

    Alta en sistema: 11/11/2020

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    ello fuera poco, además pesaba sobre ellos una presunción en su contra, por haber embestido con la parte delantera de su automotor la trasera del vehículo actor, que lo precedía en su marcha (CNCiv., esta S., “P. graciela E.c.T.R.O. y otros s/ daños y perjuicios”, del 13/02/2020).

    Se ha sostenido, con criterio que comparto, que es obligación de todos los conductores “guiar con el máximo de atención y prudencia, manteniendo el pleno dominio del rodado a fin de poder afrontar las contingencias del tránsito” (CNCiv.,S.L., “Galeno Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A. c/ G. D. A. s/ cobro de sumas de dinero”, del 14/05/2019, y sus citas).

    En ese contexto, dado que eran los accionados quienes debían probar la eximente invocada, lo que no hicieron, propongo a mi distinguida colega que se confirme la sentencia en cuanto a este punto.

  7. Extensión del resarcimiento 1. Incapacidad sobreviniente, tratamiento psicológico y tratamiento kinésico En lo que se refiere a este punto, debo decir que comparto plenamente el criterio de mi colega de esta S., Dra. B., quien ha expresado que por incapacidad sobreviniente debe entenderse cualquier alteración del estado de salud física o psíquica de una persona que le impide gozar de la vida en la medida en que lo hacía con anterioridad al hecho, con independencia de cualquier referencia a su capacidad productiva (conf. A.B., “Il fatti illeciti”, en Tratatto de D.P. (dir. Resigno), XIV-6, p- 9). La protección de la integridad corporal y la salud estuvo implícitamente consagrada en la Constitución Nacional de 1853 (S.C.J.M., sala I, marzo 1-1993,

    Fundación Cardiovascular de...

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