China: señales de alarma

 
EXTRACTO GRATUITO

La economía niega a veces niega las leyes de la física: algo que sube, al mismo tiempo, cae. Por ejemplo, en el caso de China, el dato no es su crecimiento del 7,5% en el segundo trimestre, sino su desaceleración (creció 7,7% en el primer trimestre). China podría cerrar 2013 con el menor aumento de su producto desde 1990. Las tasas chinas ya no son lo que eran (casi 15% en 2007), y ahora el mundo asiste a la parte dramática de la comedia: el enfriamiento.Consultados por LA NACION, los analistas que siguen la transformación china desde la década del 70 contextualizan así los datos: "No hay fin de ciclo"; "es una pausa"; "está planificado"; "la Argentina no se verá afectada, por el contrario, se beneficiará".Pero nadie minimiza la gravedad de esta desaceleración, al tiempo que reconocen un cambio de los motores del crecimiento (de la construcción al consumo interno), y advierten que habrá ganadores y perdedores en el comercio exterior mundial.Jorge Castro, director del Instituto de Planeamiento Estratégico, sostiene que este crecimiento de tres puntos por debajo de lo registrado en los 30 años previos a la crisis de 2008 marca una tendencia de fondo, estructural. "Esta desaceleración no es cíclica", advierte.Desde 2008, el saldo de la balanza comercial china es neutro o negativo. En lo que va del año, el superávit de cuenta corriente no aportó nada al crecimiento económico. "Esto significa que desde 2008, la demanda interna, el consumo, explica el crecimiento chino", explica Castro, al justificar "la transición" en del motor del crecimiento desde el inicio de las reformas económicas, en 1978, cuyo combustible ahora será el poder de ingreso per cápita de la población.La autonomía de este motor da para tasas de crecimiento de entre 5,5 y 6 por ciento para los próximos años, según concuerdan el Banco Mundial y el Consejo de Estado de China. "Era insostenible el crecimiento que registraba China, con un retorno cada vez menor de la tasa de inversión. La desaceleración vino para quedarse", afirma Castro."Con su nueva dirigencia, China busca un equilibrio que contemple la nueva realidad socio-económica interna, que pasó de una economía industrial orientada a la exportación a una del conocimiento y la innovación con bajo impacto ambiental", apunta, a su vez, Miguel Velloso, embajador y presidente del Centro de Promoción Comercial Argentino en Shanghai entre 2000 y 2008.Velloso proyecta dos datos claves: una clase media exigente, y el aumento de los salarios, que se...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA