Una ceremonia sin demasiados momentos para recordar

 
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Unas horas antes de comenzar la 87a ceremonia de los premios Oscar su conductor, Neil Patrick Harris, sentado en uno de los más de 3000 asientos del Dolby Theater, contaba que los productores le habían dado una tarea para el hogar: ver los DVD de las últimas quince fiestas de la Academia para estudiar a los anfitriones que lo precedieron. Y tal vez fue ese ejercicio el que impidió que el actor y mago aficionado lograra anteanoche la alquimia que ya había conseguido cuando estuvo al frente de la conducción de los premios Tony en cuatro oportunidades y los Emmy. O tal vez, como dijo Common, el rapero, -actor y compositor de la canción ganadora "Glory"-, los Oscar son la cima de la montaña del mundo del entretenimiento hollywoodense y esa altura, parece, no sólo inhibe hasta al más experimentado, sino que pone en evidencia los tropiezos. Y anteanoche hubo bastantes. Quizá muchos más que los aciertos o los momentos memorables de esos que construyen la dorada historia de los Oscar.

Un conductor en paños menores. Luego de una apertura musical en la que Harris demostró su talento para la canción y el humor, sus intervenciones fueron de mal en peor con un par de chistes sin gracia y algún comentario desubicado (se mofó del vestido de una de las ganadores al mejor corto documental que había dedicado el premio a su hijo, víctima del suicidio). Sin embargo, todo mejoró bastante cuando, al regreso de un corte comercial, el conductor emuló a una de las escenas clave de Birdman en la que su protagonista, Michael Keaton, debe circular por Times Square en calzoncillos. Y así se presentó Harris frente a la platea y los millones que seguían la ceremonia, extrañando a Ellen De Generes, desde sus casas.

Patricia Arquette para presidenta. Saber casi con certeza desde hace tiempo que su nombre sería leído cuando se abriera el sobre de la categoría de mejor actriz de reparto le dio la oportunidad a la brillante Patricia Arquette de preparar un discurso que se destacó como uno de los mejores de la noche. "Para todas las mujeres que dieron a luz, para todos los que pagan impuestos y son ciudadanos de este país, sepan que luchamos por los derechos civiles de todos, pero llegó nuestra hora. Es el momento de que las mujeres tengamos igual pago y derechos en los Estados Unidos", arengó Arquette mientras en la platea en primera fila Meryl Streep, nominada en el mismo rubro, festejaba sus palabras con gritos, aplausos y sumando el apoyo de su vecina de asiento, Jennifer...

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