La central a carbón de Río Turbio, paralizada y a la espera

 
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Empezó lejos de los flashes, casi en el límite del territorio. Pero ahora, a poco de terminarse, está envuelta en tironeos que le colocan un interrogante más de los tantos que acarreó durante la construcción.

La Central Térmica Río Turbio, aquella que iba a ser alimentada con el carbón que se extraería de las galerías de la mina que rodea el pueblo, está prácticamente paralizada. Si bien el año pasado arrancó en plena campaña electoral con el acopio de mineral que se había hecho durante el año, ahora aquella llama está apagada.

La central, construida en la curva de ingreso a Río Turbio, fue la respuesta que el entonces presidente Néstor Kirchner les dio a los mineros del yacimiento cuando, en 2004, uno de los túneles colapsó y quedaron atrapados 14 obreros.

Fue la tragedia más grande de la historia minera del país. El entonces presidente y su ministro de Planificación, Julio De Vido, bocetaron una ilusión millonaria: la construcción de una central térmica que le diera sustentabilidad a la extracción de un carbón, bajo en calorías, que prácticamente había perdido mercado en todo el mundo.

A De Vido le tocó la tarea de desmentir cada vez que se decía que si bien la construcción de la usina avanzaba la puesta a punto de la mina para abastecer semejante cantidad de carbón no avanzaba. Hoy, la central está terminada en un 92%, pero la mina no puede sacar el carbón necesario, básicamente, por la desviación de fondos que debieron ir a las mejoras tecnológicas del yacimiento.

Sólo por poner un ejemplo, la usina necesita alrededor de 100.000 toneladas por mes para que sus calderas quemen al 100%; la...

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