Cenicientas

 
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"Soy la Cenicienta de los Juegos Olímpicos."- (De Dilma Rousseff)

Perseguidas, decepcionadas. Por momentos, miserables. Dilma y Cristina comparten las amargas penas de desgracias similares: las dos están fuera del poder; las dos pelean contra oscuras conspiraciones y a las dos le rastrean las chequeras.

De una piden la destitución como presidenta por haber cometido irregularidades con los presupuestos del Estado, contratar créditos para el gobierno con la banca pública y emitir decretos que alteraban gastos sin acuerdo parlamentario. A la otra se la acusa de haber lavado dinero, enriquecerse en forma ilícita, defraudar a la administración y adulterar documentos públicos.

A las dos, en cuestión de meses, las igualó el destino: Dilma no pudo haberlo expresado mejor al referirse a los Juegos Olímpicos que se desarrollan en Brasil: "Imagínate que vas a dar una fiesta, trabajas durante años para la fiesta, montas las condiciones, colocas la iluminación, llamas a la prensa... Y el día de la fiesta alguien llega, toma tu lugar y se apropia de ella". Donde dice Dilma, pongamos Cristina y donde dice apropiador de la fiesta, Macri. Vidas paralelas. Será por eso también que las dos se sienten cenicientas: Dilma no pudo inaugurar los juegos como presidenta y Cristina se trepó a la carroza antes de las 12 del día previo a entregar el mando.

Estas cenicientas no estaban solas. Se rodeaban de Aladines (ladrones de manzanas enteras, no de frutas), de Mulanes (impostores), de...

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