Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I, 25 de Octubre de 2019, expediente CNT 016771/2018/CA001

Fecha de Resolución25 de Octubre de 2019
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala I

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO SALA I SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 94136 CAUSA NRO. 16771/2018 AUTOS: “C.A.N. S/ ALITOWER SA Y OTROS S/ DESPIDO”.

JUZGADO NRO. 77 SALA I En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 25 días del mes de octubre de 2.019, reunida la S. Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:

La D.M.C.H. dijo:

I- El Sr. juez a quo, a fojas 406/414 receptó, en lo principal, a la demanda instaurada por A.C. contra A. SA. Para así decidir, consideró que la causal de despido invocada por la otrora empleadora, no fue validada por prueba idónea. Asimismo, condenó a J.C.A. por entender que, además de ser el presidente de la sociedad condenada, tuvo participación personal relevante en la errónea registración de la accionante. Por su parte, quien me precedió en el juzgamiento rechazó el reclamo incoado contra R.A. –por no tener participación en el negocio- y contra Quickfood SA –por estimar que la venta de productos elaborados por esta empresa no permite encuadrar la situación dentro del marco que prevé el art. 30 LCT-.

  1. Por cuestiones de orden metodológico, corresponde dar tratamiento prioritario al recurso interpuesto por la empresa demandada a fs. 423/432 quien se alza contra el fallo de grado por considerar que el despido fue justamente dispuesto.

    Resalta los alcances del testimonio de R. y transcribe -profusamente- cantidad de precedentes jurisprudenciales que considera aplicables al caso. El segundo agravio, tiende a obtener el consecuente rechazo de las indemnizaciones derivadas del despido, como corolario de su primigenia petición.

    No llega discutido a esta instancia que la relación habida entre las partes culminó mediante la misiva colacionada el 12.11.2015 por decisión de la demandada, quien le endilgó a la accionante, que “en presencia de testigos, en sede de la empresa, se dirigió irrespetuosamente a su superior jerárquico insultándolo y desoyendo sus instrucciones de trabajo”. Además, afirmó que la conducta irreverente de retirarse de las reuniones de vendedores era habitual en la actora (CD 698296520).

    Encuentro, como primera medida, la necesidad de destacar que –si bien el hecho de haberse “dirigido irrespetuosamente” a un superior marca un hecho relevante en un vínculo laboral-, la demandada omitió manifestar quién era aquella persona (art.

    243 LCT).

    Con este marco fáctico descripto, es la testifical de R. (fs. 334/335) la Fecha de firma: 25/10/2019 que pretende ratificar una postura que, desde sus inicios, se vislumbra carente de Firmado por: M.V.M.C., SECRETARIA DE CAMARA Firmado por: G.A.V., JUEZA DE CAMARA Firmado por: M.C.H., JUEZA DE CAMARA Firmado por: C.P., JUEZ DE CAMARA (SUBROGANTE)

    Si bien no soslayo que en el ámbito del derecho moderno no es aplicable la máxima “testis unus, testis nullus”, y por ende, por ése solo hecho, no se justifica excluir o restarle valor probatorio a su declaración, pues puede resultar eficaz y de valor probatorio innegable. Ahora bien, ello es a condición de que el testimonio, a la luz de las reglas de la sana crítica (art. 386 del CPCCN), luzca objetivamente verídico, preciso y congruente, (“Bochatay, J.L.. c/ B., P.A. s/ Despido”, S.I., SD Nº 86920, 18/08/2011).

    La testigo manifestó que escuchó gritos de dos personas en la planta alta del edificio, mas luego, de modo contradictorio, afirmó que sólo oyó vociferar a la accionante. No pudo afirmar a qué directivo se dirigió de manera impropia la Sra.

    C. pero –al pretender validar su postura- dijo que debía ser un superior porque en ese piso está el personal jerárquico. No obstante, omite mayores precisiones al respecto y soslaya que el lugar físico donde habría sucedido la discusión no puede llevar a afirmar que allí se encontraba “un superior”. Prueba de ello es que el recinto no se encontraba vedado a todos los trabajadores, tales como la accionante, que en ese preciso momento se habría encontrado allí.

    No desconozco que en su contestación a la misiva, la accionante manifestó

    que aquel 11.11.2015 fue J.C.A. quien la despidió de manera poco cortés (ver transcripción de fs. 13), pero lo cierto es que de haber habido un altercado entre ambas partes, nada impedía a la demandada, más no sea, expresar dicha situación en la misiva rescisoria y ofrecer en el proceso a los testigos que –afirma-

    presenciaron el hecho. A su vez, la postura de la demandada luce por demás genérica pues tampoco logró individualizar las supuestas inconductas previas de la aquí

    reclamante que pretende traer a colación con el fin de que sirvan de antecedentes (243 LCT).

    Al respecto, corresponde memorar que la existencia de antecedentes disciplinarios no justifica por sí sola la separación de quien trabaja de la empresa, si no se configura un incumplimiento contemporáneo a la decisión de ruptura que, unido a aquéllos, alcance un grado de injuria tal que no admita el mantenimiento del vínculo (cfr. C.N.A.T, S.I., “S., M.Á. c/ Transporte Automotor Plaza S.A. s/

    Despido”, sentencia definitiva nro. 95.492 del 28.12.2007; id. S. X, “B., J.C. c/ Transporte Automotor Plaza S.A. s/ Despido”, sentencia definitiva nro. 14.383 del 12.06.2006, entre muchos otros).

    Por lo expuesto, y en atención a que no se ha acreditado el hecho puntual endilgado a la accionante ni, mucho menos, que la accionante haya sido sancionada con anterioridad en los cuantiosos años de relación laboral habida, corresponde confirmar que el despido resultó injustificado. Por lo expuesto, sugiero ratificar la procedencia de los arts. 232, 233 y 245 LCT y art. 2º de la ley 25.323 (CD 690072129, fs. 305 y 328).

    Fecha de firma: 25/10/2019 Firmado por: M.V.M.C., SECRETARIA DE CAMARA Firmado por: G.A.V., JUEZA DE CAMARA Firmado por: M.C.H., JUEZA DE CAMARA Firmado por: C.P., JUEZ DE CAMARA (SUBROGANTE)

  2. El tercer reproche elevado ante esta Alzada por parte de A. SA, se dirige hacia la consideración que se tuvo respecto de la falta de otorgamiento del libro del art. 52 LCT al perito contador. Advierte deficiencias en la producción del peritaje contable y resalta que tanto de la informativa de la AFIP, como de las testificales, no surge la acreditación de una fecha de ingreso previa a la registrada que -agrega- ni siquiera fue explícitamente indicada al demandar.

    La resolución del presente tópico conduce a que, primeramente, deba repararse en la postura de las partes, para –recién luego- examinar mediante las probanzas de autos cuándo tuvo inicio la relación laboral.

    De fs. 6 vta. surge que la actora comenzó a trabajar con la codemandada en abril del año 1998. Allí denunció que fue registrada recién el 17.12.2004. Por su parte, A. SA afirmó que no existió un registro defectuoso. Advierte que la fecha indicada por la Sra. C. luce absolutamente imposible atento a que recién en enero de 2002 se inscribió en la AFIP, careciendo de actividad comercial con anterioridad (ver fs. 87 vta./88).

    A., y Bueno ingresaron a A. SA en el año 2007 y 2014 respectivamente, por lo que no pudieron manifestarse sobre la materia en debate (fs.

    197 y 198). Por su parte, G. afirmó que laboró para A. SA desde el año 1996, que era chofer y se dedicaba a recolectar la mercadería en Quickfood SA. Aseveró que le presentaron a la actora en el año 1997 o 1998 (fs. 200/201). V. (deponente a instancias de la actora a fs. 217/219), declaró que la actora trabajaba en la empresa con anterioridad a su ingreso, que fue en el año 2001, en el recinto que la codemandada explota en Almafuerte 753, CABA.

    A fs. 274, la perito contadora afirmó que le fue imposible cotejar los libros de A. SA, situación que ratificó a fs. 366 in fine. No obstante, en esta última oportunidad, la auxiliar de la judicatura expresó que –con ciertas limitaciones-

    accedió a escueta información de la demandada de la cual pudo recabar que, conforme los recibos de sueldo, la accionante se encontraba registrada desde el 17.12.2004.

    Pues bien, en estos términos, no puedo sino concluir que se encuentra acreditado por la participación testifical de G. y V. que la trabajadora se desempeñó con fecha previa a la que fue registrada y que, de conformidad con lo dispuesto en el art. 55 LCT, debe adoptarse el momento en la demanda. Por el contrario, no encuentro que resulte un escollo formal insalvable que la empresa A. SA haya sido constituida con posterioridad (ver fs. 371), pues las testificales dieron cuenta de similares tareas en la misma locación en la que –al momento de contestar demanda- la otrora empleadora seguía funcionando.

  3. La empresa manifiesta que la multa del art. 1º, ley 25323 no debe prosperar en atención a que la relación se mantuvo correctamente registrada.

    ...

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