Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 18 de Abril de 2007 (caso Causa C 85518)

Fecha de Resolución:18 de Abril de 2007
Emisor:Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires
 
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Dictamen de la Procuración General:

La Cámara de Apelación de Bahía Blanca —Sala Primera- confirmó el resolutorio de primera instancia que, a su turno, rechazó la demanda de daños y perjuicios iniciada por M. d. P. S. por sí y en representación de sus hijas menores V. P. y S. F. contra J. A. D. L. y la Municipalidad de Coronel Suárez (fs. 594/611 vta.).

Contra dicha forma de resolver se alza la actora, por apoderado con patrocinio letrado, mediante recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley  (fs. 621/634 vta.).

Lo funda en la violación de los artículos 354, 375, 384, 456, 474 y concs. del C.P.C. y 512, 901, 902, 1113, 1198 y concs. del Cód. Civil como así de la doctrina legal que enuncia.

Con el preliminar anuncio de que el pronunciamiento dictado es "altamente disvalioso" desarrolla sus agravios los que —sintéticamente- importan la denuncia de absurdo en la sentencia dictada por el inferior, vicio que —según aduce- está presente tanto en la valoración de la prueba como en el razonamiento desplegado para estructurar la decisión.

Sus agravios son:

1) La "palmaria infracción del deber de seguridad" en la que incurrió el ente asistencial demandado, con apoyo en la doctrina legal que emana del Ac. 43.518. Ello por cuanto el paciente ingresó al nosocomio con una fractura expuesta de tibia y peroné y luego de permanecer 19 días internado falleció, "omisiones humanas mediante", a causa de una coagulopatía intravascular diseminada.

2) El error de la Cámara -que desemboca en absurdo valorativo- al no considerar acreditada con diversas constancias de autos la existencia de culpa por omisión en la atención médica del Sr. F. , obrar reprochable que -a su juicio- surge de:

a) El contenido de la pericia del Dr. Bartomioli y sus ampliaciones por cuanto de allí surge en forma evidente la existencia de flagrante error médico en el tratamiento al haber obrado el médico actuante en base a los datos fluyentes del análisis de sangre extraída a la víctima -erróneos por no corresponderse conforme el médico hematólogo dictaminante en autos- con el cuadro clínico que ésta presentaba.

b) La contestación de demanda de ambos coaccionados, piezas en las que de la utilización del adjetivo "progresivo" para calificar el cuadro que presentaba el paciente colige el recurrente que debió ser advertido y tratado conforme la progresividad así lo permitía, disconformándose -de esta manera- con la situación crítica desencadenada en las últimas horas de vida del paciente en forma imprevista, súbita y de emergencia en la que contextualizó la Cámara la actuación de los médicos meritándola —de acuerdo a dichas variables- como adecuada.

c) Las declaraciones rendidas por "testigos sospechados", personas que concordantemente aseveraron sobre la ausencia de progresividad en el desenlace fatal sosteniendo que la crisis del paciente se desencadenó repentinamente en un breve lapso de tiempo, testimonios todos ellos que faltan a la objetividad requerida por este medio probatorio en virtud de revestir los declarantes la condición de dependientes de la demandada.

d) El texto de la propia sentencia del inferior cuanto da por cierto, en base a las declaraciones de M. Alejandra Torres (técnica hematóloga del establecimiento asistencial demandado), que el servicio de hemoterapia del hospital no contaba con equipamiento adecuado para actuar con celeridad en la emergencia y debido a ello, pese a habérsele ordenado transfusiones de sangre al paciente dicha operación no llegó a efectivizarse ya que el mismo falleció, contingencia por demás elocuente para evidenciar la desidia médica que medió en la especie y el comportamiento indiferente o superficial de los profesionales de la salud actuantes.

3) La contradicción en la que navega el discurso del a quo, con la consecuente trangresión de la doctrina legal sentada en Ac.72.666, en cuanto afirma que ante la ausencia de historial clínico del paciente cabe presumir la culpa del galeno y luego prescinde, a la hora de edificar la solución de la litis, de tal significativa premisa. Además de ello, el contrasentido flagrante que importa -a la luz de las constancias de autos- sostener que, frente a la "escasa prueba...sobre la evolución del estado de salud del paciente", la falta de tratamiento antitrombótico a F. no puede guardar relación causal con su fallecimiento. Según su óptica dicho déficit probatorio debe proyectar sus efectos perjudiciales sobre los demandados, quienes tenían la carga de acreditar ante la muerte de la víctima, su actuar diligente y torna verosímil que la conducta medical in genere omitiva (consistente concretamente en la no presentación...

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