Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 28 de Agosto de 2005, expediente 0 203102994

Fecha de Resolución28 de Agosto de 2005
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

En la ciudad de La Plata, a los 28 días del mes de agosto de dos mil cinco, reunidos en acuerdo ordinario el señor Vocal de la Sala Tercera, B.E.B. y el Señor Presidente de la Excma. Cámara Segunda de Apelación en lo Civil y Comercial doctor E.E.B., por integración de dicha Sala, para pronunciar sentencia en los autos caratulados:"C.M.F.C.. R.R.S..,se procedió a practicar la desinsaculación prescripta por los arts. 168 de la Constitución Provincial, 263 y 266 del Código Procesal Civil y Comercial, resultando de ella que debía votar en primer término el doctor B..

LA EXCMA. C. RESOLVIO PLANTEAR LAS SIGUIENTES CUESTIONES:

¿Es justo el pronunciamiento apelado?

¿Qué decisión corresponde adoptar?

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA, EL DOCTOR BISSIO DIJO:

  1. A través de la sentencia que luce a fs. 1085/94, el juzgador de la instancia de origen dictó pronunciamiento estimatorio de la demanda que por desalojo del inmueble ubicado en La Plata, promovieran M.F.C. y A.C.F.C. contra R.R.B. y M.D.M. y/o quien resultare ser ocupante del mismo.

    Resolvió, en consecuencia, que los demandados, su grupo familiar y/o quien ocupe el referido inmueble deberán desalojar la finca dentro del plazo de diez días de adquirir firmeza la sentencia, haciendo entrega de la misma a los actores.

    Impuso las costas del juicio a la parte demandada vencida y difirió la regulación de honorarios de los profesionales intervinientes hasta tanto se cumplimenten los requisitos exigidos por los arts. 21 y 40 del decreto ley 8904/77.

  2. En muy apretada síntesis, señalo que el hecho que genera la acción promovida se vincula con la desocupación del inmueble de marras por la parte demandada, invocando al efecto los coactores el vencimiento del plazo previsto en el contrato de locación que concertaron en su oportunidad con el co-accionado, quien admitió la circunstancia apuntada y se allanó a la demanda; en tanto la restante demandada, que habría sido concubina de aquel- sostiene revestir carácter de poseedora del mismo, de buena fe, que habita a título de dueña en forma pacífica e ininterrumpida desde hace 20 años, en los términos del art. 676 del C.P.C.C., por lo rechaza que se la demande por desalojo, desconociendo, por otra parte, la existencia del contrato de locación referido.

    El juzgador, para decidir como lo hizo, consideró en lo esencial probada la posesión ejercida por el coactor y descartó, en cambio, la invocada por la nombrada M.D.M.; entendiendo que su presencia y habitación en el lugar no iba más allá de un permiso o acto de "gracia" del propietario-poseedor que, en el mejor de los casos —sostiene el magistrado- podría asimilarse a un préstamo de uso.

  3. Contra tal modo de resolver el litigio se alza la codemandada (fs. 1.104), cuyo remedio recursivo, concedido a fs. 1114, arriba sostenido por la expresión de agravios de fs. 1166/80, replicada que fuera la misma a fs. 1186/89 y a fs. 1193 por la señora Defensora Oficial (en representación de los herederos de la garante del demandado principal).

    A fs. 1194 se llamó autos para sentencia, providencia que se encuentra firme.

  4. Los agravios.

    Los ejes básicos sobre los que reposa la defensa de los derechos que pretende hacer valer la apelante, consisten esencialmente en insistir en que ha logrado probar que ha poseído el inmueble de marras con ánimo de dueño, por una parte; y que, por el contrario, nunca los propietarios (el actor y su sobrina, a la sazón donataria del bien) tuvieron posesión del mismo.

    Ello no obstante y con el fin de dar debida satisfacción a la expresión de agravios, habré de considerar puntualmente todos aquellos que interesan a la decisión de la controversia.

    1. Comienza por disgustar a la recurrente que el sentenciante haya concluído en la existencia de un contrato de comodato que habría unido a ella con la contraparte, circunstancia que no fue alegada por ninguno de los litigantes y mucho menos —agrega- que dicho contrato se encuentre probado.

      El argumento es inconsistente, a poco que se advierta que la razón —claramente explicitada- que sustenta la decisión del juez en cuanto a que la demandada no reviste carácter de poseedora, es que "_entró a la casa con consentimiento de F.C. y luego afirma que éste la deja al cuidado de las cocheras, realizando las cobranzas de las mismas, actividad por la que se le pagaba un sueldo (ver carta documento de fs. 25)_"; agregando que "...esa ocupación permitida en concepto de habitación lo era sin pago de canon alguno por parte de ella y tampoco integraba el concepto de retribución por la relación laboral que invoca, tal permiso implica un acto de gracia de parte del propietario-poseedor_" (v. fs. 1091 del fallo).

      Ello no ha sido rebatido puntualmente por la quejosa, quien dirige su ataque a una cuestión aludida por el a quo de manera lateral, sin pretensión de efectuar un encuadramiento jurídico certero e indiscutible de la naturaleza de esa relación y la consecuente ocupación —autorizada- de la sra. M.: al referir el sentenciante que "en el mejor de los casos podría asimilarse a un préstamo de uso (art. 2255 del C. Civil_" no ha ido más allá de intentar resaltar que la presencia de la codemandada de cita en el lugar no deviene de la realización de actos posesorios, sino que revestía la condición de mera ocupante autorizada por el dueño.

    2. Afirma luego que en autos no se probó que F.C. fuera propietario-poseedor, como lo ha sostenido en cambio el juez de grado, con lo cual no es viable su legitimación activa para incoar la acción de desalojo.

      No corre mejor suerte que el anterior este agravio.

      Del modo y términos en que quedó trabada la litis, a estar de los propios dichos de la codemandada surge que "_en atención al expreso pedido de la nombrada [se refiere a N.F., quien convivía con F.G. y ocupaba el inmueble a título de dueña explotando las cocheras, según versión de la recurrente] ingreso a la propiedad con consentimiento y aprobación de la pareja F.C.F.. Cabe destacar que mi ingreso se debió al lazo de amistad y conocimiento que me unía con la sra. N. desde tiempo atrás_".

      Si tal explicación es de por sí definitoria para la suerte del recurso, como enseguida se verá, contribuye también ello lo que a continuación pretende aclarar la apelante:...

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