Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 20 de Septiembre de 2005, expediente 0 201105354

Fecha de Resolución20 de Septiembre de 2005
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

REG. SENT. 202. J. 21

En la ciudad de La Plata, a los 20 días del mes de septiembre de dos mil cinco, reunidos en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Sala Primera de la Cámara Segunda de Apelación, D.G.L.S. y C.S.M., para dictar sentencia en los autos caratulados: "G.M.L. S/ SUCESION TESTAMENTARIA" (causa: 105.354), se procedió a practicar el sorteo que prescriben los artículos 168 de la Constitución de la Provincia, 263 y 266 del Código Procesal, resultando del mismo que debía votar en primer término el doctor MARROCO.

LA SALA RESOLVIO PLANTEAR LAS SIGUIENTES CUESTIONES:

1ra. ¿Es justa la apelada resolución de fs. 154/155 vta.?.

2da. ¿Lo es la de fs. 260?

3ra.- ¿Lo es la de fs. 301/302?

4ta.- ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

V O T A C I O N

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA EL DOCTOR MARROCO DIJO:

A fs. 154/155 vta. el Sr. juez de la instancia previa desestimó el planteo introducido a fs. 147 y de conformidad con lo dictaminado por el Sr. Agente F. a fs. 153, declaró válido en cuanto a sus formas el testamento otorgado por M.L.G. presentado en autos, disponiendo la apertura del juicio testamentario de la nombrada. Las costas fueron impuestas en el orden causado con fundamento en la naturaleza voluntaria del proceso y la singularidad de la cuestión.

Contra esa forma de decidir se alzan los apoderados de J.L.L. y C.R., J.M. y Lucía Inés Luparia mediante recurso de apelación que fundan con la pieza expositora de agravios de fs. 161/162 vta. la que llega contestada por el apoderado del coheredero A.M.L. a fs. 170 y vta.

Requieren los quejosos que las costas sean íntegramente soportadas por la apelada.

Dando inicio a la tarea revisora comienzo por señalar que quien obtiene un pronunciamiento adverso a la posición jurídica que adoptó en el proceso, reviste la calidad de perdidoso y debe soportar el pago de las costas que la contraparte ha debido realizar en defensa de sus derechos (esta Sala, causa 90.643, reg. int. 66/94). Es que las costas en tanto erogaciones necesarias hechas por los sujetos del proceso para obtener la actuación de la ley mediante la resolución judicial que pretenden, deben ser integramente resarcidas al vencedor por quien resultó objetivamente derrotado en el debate judicial, debiendo acordarse su exención, sólo excepcionalmente frente a fundadas razones que justifiquen el apartamiento del principio de estricta objetividad con que debe resolverse lo concerniente a la imposición de aquéllas, criterio éste de aplicación más severa en materia de incidentes, en los cuales, la eximición de las costas al vencido procede únicamente cuando se trata de cuestiones dudosas de derecho (arts. 68, 69, del Código Procesal; esta Sala, causas 82.212, reg. int. 246/96; 97.535, reg. int. 319/02; 104.807, reg. int. 126/05).

Desde la perspectiva señalada, no se advierte la concurrencia de causal de exoneración alguna ni circunstancia que amerite apartarse del criterio objetivo que impera en la materia.

Por lo demás, el creerse asistido de un derecho, no puede aprehenderse desde la subjetividad de quien formula una petición, ni desde la perspectiva íntima del contradictor del mismo, sino concretamente a la luz de las normas y principios jurídicos o directrices jurisprudenciales que en él se encuentren comprometidos (esta sala, causa 100.536, reg. sent. 197/03).

Que sin quita de lo discurrido se aprecia que este Tribunal se encuentra impedido de ahondar en las razones que nutren lo sustancial del pronunciamiento oportunamente dictado para zanjar el diferendo de los contendientes, por encontrarse consentido en lo principal que decide, no siendo propio indagar ahora acerca de los motivos que pudieran llevar a la apelada sostener la oposición de fs. 147 y vta., siendo criterioso inferir que el consentimiento prestado a su rechazo, lejos de poner en evidencia una férrea convicción, importó admitir la improcedencia de la oposición, quedando con ello sellada la suerte adversa de la resistencia al intento revisor, desde que se mantiene enhiesto el prealudido principio objetivo de la derrota (arts. 68, 69 y 74 del Código Procesal; esta Sala doct. casua 95.572, reg. int. 59/05).

Consecuentemente, voto POR LA NEGATIVA.

A la misma primera cuestión, el Sr. Juez Dr. Sosa, dijo que:

Por coincidir con las motivaciones desarrolladas en el voto que antecede adhiere al mismo (art. 266, C. Procesal) y, en consecuencia, vota también por la NEGATIVA.

A LA SEGUNDA...

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