Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 23 de Mayo de 2005, expediente 0 0006214

Fecha de Resolución:23 de Mayo de 2005
Emisor:Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires
 
EXTRACTO GRATUITO

R.I. Nº 45(S)

En la ciudad de Necochea, a los 23 días del mes de mayo de dos mil cinco, reunida la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y de Garantías en lo Penal a los efectos de dictar sentencia en los autos caratulados: “DI CROCE, Alba Rosa c/Pereira, N. s/Sumario” habiéndose practicado oportunamente el sorteo previsto por los arts. 168 de la Constitución Provincial y 263 del Código Procesal, resultó del mismo que el orden de la votación debía ser el siguiente: Señores Jueces D.H.A.L., H.A.G. y J.H.C., habiéndose integrado el tribunal con el D.R. a fs. 211.-

C U E S T I O N E S

  1. ¿Es justa la sentencia de fs. 163/167vta?

  2. ¿Qué pronunciamiento corresponde?

A LA PRIMERA CUESTIÓN PLANTEADA EL SEÑOR JUEZ DOCTOR LOCIO DIJO:

A fs. 163/167vta. el a quo rechazó la demanda instaurada por Alba Rosa Di Croce contra N.P. sobre juicio sumario por cobro de pesos y declaró anulado el negocio jurídico instrumentado a fs. 158 y vta..-

Impuso las costas del juicio a la actora vencida y reguló los honorarios de los letrados intervinientes.-

Para así decidir, el magistrado apreció que la demandada, en virtud de circunstancias personales que no surgen de la causa, y sobre las cuales consideró innecesario indagar, fue sometida a ardides y engaños con el objeto de perfeccionar un contrato respecto del cual carecía de intención.-

Añadió que el mutuo que se ejecuta en autos fue ideado de manera dolosa por la actora, quien preparó el camino para arrancar la declaración de un acto que de otro modo no habría cumplido, a lo que se suma el cobro de intereses abusivos, de hasta un 12% mensual.-

Contra el pronunciamiento, la actora interpuso el recurso de apelación a fs. 173, que fue concedido libremente a fs. 174 y fundado a fs. 178/186. A fs. 191/192vta. obra la correspondiente contestación por la contraria.-

Se agravia la recurrente por el rechazo de la demanda mediante la cual pretendía el cobro de la suma de dólares estadounidenses treinta y siete mil (U$D 37.000.-) en virtud de la ejecución del contrato de mutuo suscripto por las partes.-

Manifiesta que el contrato se instrumentó en dos ejemplares y que la demandada reconoció su firma al absolver posiciones, circunstancia que –añade- le otorga validez similar al de un instrumento público, que sólo puede cuestionarse mediante redargución de falsedad.-

Señala que, en cambio, en autos la demandada efectuó un mero planteo de nulidad como defensa al contestar la demanda, del cual no se corrió traslado a su parte, por lo que denuncia la vulneración de su derecho, considera revocable la sentencia y hace la reserva del caso federal.-

En subsidio, niega la verificación de las circunstancias que el a quo ha tenido por acreditadas en orden a lo prescripto por los arts. 954 y 953 del Código Civil.-

Argumenta, a tal fin, que la demandada es una persona culta, que ejerce la docencia y que no existe prueba de la inferioridad que la sentencia le atribuye ni de la malicia que endilga a la actora.-

Cuestiona el valor de prueba documental del “garabateado papel” (sic) presentado por la demandada, que la sentencia ponderara favorablemente, y que carece de firma, por lo que, en su opinión, resulta inoficioso según las prescripciones del art. 1030 del Código Civil.-

Sostiene que el a quo ha sido inducido a error por un ardid de la accionada, que logra, sin haberlo planteado en la contestación de la demanda y sin deducir acción de redargución, que se decrete la nulidad del instrumento de crédito amparado por los arts. 977 y sgts. y 1197 del Código Civil.-

Asimismo cuestiona la idoneidad de la prueba testimonial tenida en cuenta por el sentenciante de grado en tanto, manifiesta, de los propios dichos de la testigo G. surge su relación de amistad con la demandada y su intervención personal en la negociación del préstamo efectuado por la actora.-

Por otra parte, destaca que de las declaraciones de la mencionada testigo no resulta el cobro del interés del 12% mensual al que alude la sentencia, sino que la testigo habla de un interés del 6% al 12%, sin indicar que se trate de intereses mensuales.-

Agrega que los dichos de la testigo S.V. tampoco pueden ser tenidos en consideración en tanto ésta admite que conoce los hechos en razón de los comentarios de la demandada.-

Destaca la ausencia de constancia alguna que acredite el pago de lo reclamado.-

En primer lugar, cabe señalar que el planteo de la actora es contradictorio pues primero afirma que la demandada invocó la nulidad como defensa y luego, que no introdujo el planteo en la contestación ni como acción de redargución de falsedad.-

Lo cierto es que el instrumento de la deuda cuyo cobro se persigue en autos no es un documento público en sentido estricto (art. 979, Código Civil).-

Por otra parte, tiene dicho el Supremo Tribunal Provincial que, si bien el documento privado reconocido tiene entre las partes el mismo valor que el documento público, ello no impide que el documento sea parcial o totalmente atacado de falso, cuando es opuesto en juicio a su firmante, falsedad que puede acreditarse por simple prueba en contrario, a cuyo efecto resulta apto cualquier medio probatorio (SCBA, Ac. 50863 S 14-11-1995, AyS 1995 IV, 219).-

En el caso, la demandada manifestó, al contestar la demanda, a fs. 23, que en el contrato que se adjuntó y que desconoció, las firmas...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA