Las casas de madera, un legado de Sarmiento

 
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"Desde mi llegada a Buenos Aires he buscado en las islas del Paraná un pedazo de tierra adonde retirarme un día como he vivido en mi pobre provincia, a la sombra de los árboles, cultivando plantas y aspirando el ambiente embalsamado de la vegetación y de las flores".

Ese es el testimonio íntimo de Domingo Faustino Sarmiento sobre el Delta que tanto veneró y donde hasta sus últimos días se recluyó junto con su hijo Dominguito.

El paso del cuyano marcó a fuego la fisonomía del Delta. Más allá de su romanticismo naturista, fue él quien bregó para que la arquitectura isleña se realizara con la nobleza de la madera de sauce nacida en ese vergel.

"Ni piedra ni ladrillo", demandó, haciendo a un lado los lujos ornamentales propios del eclecticismo de la época.

"La innovación introducida en las islas es la casita de madera, de fisonomía americana", instruyó. Y así proyectó su rancho de tres ambientes sobre el río que lleva su nombre, al que bautizó "Prócida" igual que una isla napolitana.

De los isleños al spa

Las típicas construcciones del Delta fueron uno de los atractivos que hicieron de este lugar un paraíso. En esas casas de madera y de chapa la vida de los isleños, habitantes de la zona, inspiraron películas, literatura...

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