Un casamiento distinto: en masa y ante Francisco

 
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ROMA.- Lágrimas de emoción, 20 novias vestidas de blanco, el retumbar de 40 "sí" pronunciados en diversos tonos de voz, algunos quebrados, luego de la pregunta de rigor, todos con un acento muy romano.Así de distinta fue la ceremonia de casamiento grupal que el Papa por primera vez celebró ayer en la Basílica de San Pedro. Tal como se había adelantado, dieron el "sí" solemne ante el máximo jefe de la Iglesia Católica 20 parejas de entre 28 y 56 años seleccionadas por la diócesis de esta capital, en una virtual fotografía de esa nueva Iglesia inclusiva, abierta, del papa argentino. Francisco casó a parejas de novios de la periferia de Roma que ya convivían; a Gabriella, que tuvo una hija siendo madre soltera y contrajo enlace con Guido, a quien la Sacra Rota le anuló un matrimonio anterior; jóvenes que se conocieron en la parroquia, con trabajos precarios o desocupados.Como ya había hecho el 4 de octubre pasado en Asís, en un encuentro con jóvenes, el Papa ofreció una homilía directa, simple y realista, en la que habló de las dificultades del matrimonio. "Es normal que los esposos discutan. Siempre pasó. Pero les doy un consejo: nunca terminen su jornada sin hacer las paces. Basta un pequeño gesto. Y de este modo se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una novela", advirtió.Inspirándose en la primera lectura del Evangelio, Francisco comparó las dificultades implícitas en el matrimonio con las que el pueblo de Israel atravesó en su marcha por el desierto siguiendo a Moisés, cuando sintió la tentación de volver atrás y de abandonar el camino."Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que se sienten extenuadas del camino de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del matrimonio, no encuentran ya en el sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada y muchas veces da náusea", afirmó. E indicó que el remedio para los esposos que sienten la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono, es la misericordia de Jesús."El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos, porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de...

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