Cartas de los Lectores

 
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Denuncia

Verdadero estupor me ha causó la denuncia que realizó Jorge Lanata en su programa televisivo de anteayer, en el que se acusó al jefe de Gabinete y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires de haber sido el autor intelectual del triple homicidio de General Rodríguez y que, además, estaría implicado en el tráfico ilegal de efedrina. Pero más estupor aún causó ayer las declaraciones del acusado Aníbal Fernández, que de él se trata, cuando en la acostumbrada conferencia de prensa matinal no supo decir nada coherente al ensayar un descargo y, por primera vez se lo vio realmente nervioso. Para peor, expresó que "esta denuncia termina en el tacho de la basura, como tiene que terminar". Es decir, que dijo lo mismo que manifestó en su momento respecto de la grave investigación que estaba llevando adelante el "suicidado" fiscal Alberto Nisman.

Dos conclusiones: 1) de ser cierto lo informado anteayer, resulta innegable la gravedad de la acusación, consecuentemente, el fiscal que corresponda de acuerdo con la competencia deberá iniciar rápidamente y de oficio la investigación del caso; 2) vuelve a cobrar verosimilitud la denuncia de Nisman, con lo cual la causa del pacto con Irán deberá ser desarchivada e investigarse el hecho con la seriedad que requiere a raíz de informado en las últimas horas.

¡A trabajar, fiscales!

Francisco García Santillán

DNI 10.661.522

El menos cuidado

La formación política y filosófica del ministro Kicillof le permite creer que el Estado es omnipotente, y que a través de sus funcionarios, expertos en todos los campos de la economía, puede saber el verdadero precio de todos los productos y servicios que una comunidad organizada genera para cubrir sus deseos y necesidades, las cuales el ministro también cree conocer.

La realidad es que el precio más importante que el ministro efectivamente controla con políticas públicas es el de la moneda nacional, el peso. Sin embargo, todos los actores de la actividad económica sabemos que el precio del peso es el más descuidado de todos, hecho que se corrobora no solo con los índices que miden la pérdida de su valor día tras día, sino cada vez que abrimos la billetera para realizar un pago cualquiera.

Lo más triste es que la falta de cuidado del peso llega al morbo: los billetes llevan la firma de Amado Boudou.

José Mariano Astigueta

mailto:jmastigueta@gmail.com

Educación en caída

Leyendo el editorial de anteayer no puedo sino expresar mi congoja por el estado...

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