Cartas de los Lectores

 
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Diferencia

Si insultan a tu madre, te defenderé a ti. Habrá entonces un debate familiar, social, cultural o filosófico. Si le pegas una piña, lo defenderé a él. Habrá entonces una guerra.

Que Dios te dé la sabiduría para reconocer la diferencia.

Abel E. Drechsler

mailto:abeldr@fibertel.com.ar

Las vidas perdidas

¿Por qué de pronto todo el mundo se ha convertido en Charlie Hebdo? ¡Yo no lo soy! Sin embargo, ello en nada me impide repudiar en forma absoluta y terminante el acto terrorista de París, como todos los sucesos de esa índole, incluyendo los que sufrimos en esta tierra en la década del 70. Ningún reparo tengo en decir también que el derecho a la libertad de expresión debe ejercerse con responsabilidad. De lo contrario, dado lo inescrutable que a veces es el ser humano, pueden suceder esas cosas. Yo agradezco a Dios no ser Charlie Hebdo, pues, de serlo, debería responder también por las demás vidas que se han visto cercenadas como consecuencia de su provocación y que nada han tenido que ver con la publicación. Por supuesto, me estoy refiriendo a la gente común y a los policías que debieron actuar en la ocasión, a los que debo agregar a sus seres queridos y por supuesto a los heridos. ¿Alguien puede aseverar con seriedad que la alborotadora publicación valió la pena? Las víctimas ajenas a sus responsables y sus familiares, seguro que no.

Francisco García Santillán

DNI 10.661.522

Respuesta a la ofensa

El papa Francisco reveló en una conferencia de prensa que si ofendieran a su madre, replicaría con una piña ("si dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo... ¡es normal!").¿No proclamaba Jesús que se debería colocar la otra mejilla? Son comprensibles las opiniones de que la libertad de expresión no debe ser absoluta y total, pero para limitarla debe haber leyes civiles aprobadas democráticamente por la ciudadanía que las quiera graduar, tribunales cívicos a los cuales concurrir por las supuestas ofensas recibidas y justicia republicana que declare el veredicto final. No es conveniente proclamar abiertamente la normalidad de los instintos de tomar la justicia por mano propia, pues la respuesta puede comenzar con un puñetazo y proseguir hasta el infinito con Charlie Hebdo y todo tipo de aberraciones criminales ya vividas en el siglo pasado, lo que nos llevaría nuevamente a la ley de la selva que Thomas Hobbes previene en su libro Leviatán. Los jihadistas que atacan a editoras, a judíos, a cristianos y a sus...

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