Cartas de los Lectores

 
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Convidados de piedraAtrajo mi atención, por lo inusual, el compungido final de la Presidenta en su última alocución. La atención altiva e irónica de la que siempre hizo gala se transmutó en un quiebre emocional parecido más a un preludio de una penosa despedida de su gestión. Sin embargo, lo más trascendente es que lo anunciado parece una improvisación más del bamboleo al que se nos sometió tras las medidas tomadas desde la llegada del ministro Kicillof, que es el mayor responsable de una crisis ya inocultable.La ley que se propone, cambiando de jurisdicción el pago de los bonos, desacata un fallo judicial (confirmado por dos instancias más) por lo que sólo agravará el problema. No es una solución, sino, como siempre, más de lo mismo.Pareciera que ex profeso se siguen adoptando medidas intempestivas sólo destinadas a erosionar al sucesor. Nos espera, pues, a la mayoría de los argentinos un sombrío futuro, ya que pese a que no poseemos bonos nos han colocado, como al Comendador de la novela de Tirso de Molina, en convidados de piedra de un festín del que no queremos ser partícipes y que atenta contra nuestro intelecto.Adolfo OutesDNI 4.224.629Realidad tergiversadaSeñora Presidenta, en su discurso del martes pasado, por cadena nacional, usted manipuló la verdad reiteradamente. La Argentina firmó que sólo cuando los bonistas reciben efectivamente su dinero se considera hecho el pago. Con depositarles no basta, y usted dijo que ya les pagó. Los fondos buitre se niegan a aceptar la ridiculez de lo ofrecido; no se niegan a negociar, como usted dice que es su objetivo. Los bancos argentinos que trataron de negociar con ellos no pudieron hacerlo porque su ministro de Economía echó por tierra toda negociación y evitó cualquier arreglo. Tapar los dislates de su bisoño ministro tergiversando la realidad por cadena nacional puede confundir a la opinión pública por un tiempo, pero no para siempre.Rafael Mauromailto:rafaelmauro@hotmail.comGrandes estadistasLa discusión entre Carrió y Solanas me condujo a la pregunta: ¿qué significa ser de izquierda o de derecha? Ortega y Gasset la contestó en estos términos: "Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil, ambas son, en efecto, formas de la hemiplejia moral". El concepto de izquierda nació, como es sabido, luego de la Revolución Francesa, cuando unos diputados de la Asamblea Nacional Constituyente intentaban diferenciarse de los diputados ubicados en...

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