Cartas de los lectores

 
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El debate entre los candidatosQUEREMOS SABERAnte el lamentable nivel de los debates televisivos entre los candidatos a las próximas elecciones, en los que la mayor parte del tiempo se dedican a agredir y descalificar al otro, haciendo referencias a hechos del pasado y/o argumentando mentiras, sugiero que como parte de las reglas del debate se incluya la condición de que exclusivamente se deben presentar y discutir propuestas concretas, y no solamente enunciativas, sino específicas del tema en cuestión. A los ciudadanos no nos interesa tanto cuántas veces asistieron al Congreso o cuántas leyes votaron o no votaron. Tampoco nos interesa que digan que van a bajar la inflación y van a atraer inversiones. Nos interesa saber cómo van a hacer para solucionar problemas como la inflación, la inseguridad, el empleo, los subsidios, la política agropecuaria, la política exterior, el retraso cambiario, las inversiones, la política energética, el transporte, etc.Rubén RistauDNI 8.414.327EXPRESIONES¿Cómo se van a tratar de "ladrones" y "mentirosos" en un debate? ¿No es acaso el debate una instancia valorada para discutir temas de importancia sobre el país que podrían representar? ¿No es el ámbito donde los que escuchamos tenemos la posibilidad de evaluar un poco más antes de decidir a quién votar? ¿Cómo se van a tratar de esa manera? ¿Qué diferencia hay entre esas expresiones de "ladrones" o "mentirosos" y el "desubicadita" de Cabandié?Ing. María Helena OtañoDNI 22.049.859EL VIDEO DE CABANDIÉEl vergonzoso ejemplo de mala conducta de Cabandié no habría sido posible en una cultura donde a la mujer se le respetaran sus derechos garantidos. El oprobio, sobre el agravio de la escena, lo incorpora la "disculpa a «la chica»" de parte del maleducado personaje con cargo. Hay excesivo vocabulario popular en el discurso argentino negando el estatus de "adultas responsables", ergo, reconocimiento y respeto: por ejemplo: nena, chica, muchacha, etc. La misoginia discursiva niega la autoridad de la mujer, ya sea profesional, laboral o privada ("doméstica"), y la patología se habría naturalizado. La única disculpa responsable a una mujer decente que cumplía con su trabajo, víctima de abuso y maltrato por el desubicado legislador, sería que a dicha persona se le abonara su lucro cesante, más los daños, y al legislador se lo inhabilitara para la función pública.El "modelo" actual parece premiar a los maleducados, mediocres y delincuentes, mientras dice tener "autoridad" para excluir...

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