Carta de lectores

 
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Emparejar

"Emparejá y largamos", decía Jauretche. Una carrera se larga con los caballos hocico con hocico y cogote con cogote. Y es justo, primero hay que emparejar. Jauretche lo dijo con referencia a los países pobres frente a los poderosos. No pidan que seamos como ellos hasta que hayamos emparejado. De acuerdo, pero ahora aparecen las preguntas molestas: ¿cómo hicieron para emparejar antes que la Argentina países como Bolivia, Perú, Paraguay, Ecuador, Chile o Uruguay, que estaban tanto o más desparejos que nosotros? ¿Cómo hizo Paraguay para exportar el doble de carne que nosotros y Uruguay, tres veces más? ¿Cómo hizo Bolivia para tener tres veces nuestras reservas y haber crecido sostenidamente, con baja inflación, junto con Perú, Chile y el resto de América del Sur -salvedad hecha de aquel rico país petrolero que empieza con V-, a pesar de la "espantosa crisis mundial" que vende nuestro gobierno para disimular su ineficacia?

¿Cómo crecieron y se desarrollaron sin destruir sus valores republicanos? Ahora habrá que emparejar con ellos antes de largar.

Manuel Pedro Peña

mailto:manuelpenia1@gmail.com

El temporal

Calles anegadas, árboles y ramas caídas en medio de la calzada, cables de electricidad cortados y colgando sobre las veredas (con la pérdida de energía eléctrica en barrios enteros), falta de tapas de desagüe que eran trampas esperando bajo el agua que algún distraído cayera en ellas. Éste fue el panorama que vivimos en el Gran Buenos Aires y la Capital Federal desde bien entrada la madrugada. En vano fue esperar que alguna autoridad sensata madrugara y dispusiera el asueto escolar y administrativo. Ya sabemos que en nuestro querido país hasta que no ocurren las desgracias no se toman medidas para prevenirlas.

Miguel Ángel Reguera

DNI 16.831.396

mailto:Autoamnistía

En diciembre de 1983, a pocos meses de instalado en el gobierno, el doctor Alfonsín estampó su firma en la primera ley promulgada bajo su mandato, que había sido aprobada por ambas cámaras del Congreso y tenía por objeto derogar la ley de pacificación nacional dictada por la anterior junta militar. Se trataba, según se fundamentó, de una norma "inconstitucional e insanablemente nula", que liberaba de responsabilidad penal a los funcionarios del proceso. En una verdadera democracia, las leyes de gobiernos despóticos que preparan el camino de su autoamnistía deben ser derogadas ipso facto. La salud de las instituciones así lo requiere.

Juan Manuel Otero

mailto:juanm.otero@...

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