Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 11 de Junio de 2010, expediente 21.606/07

Fecha de Resolución11 de Junio de 2010

Poder Judicial de la Nación Año del Bicentenario Causa Nº 21606/07

SENTENCIA DEFINITIVA Nº 85930 CAUSA Nº 21.606/07

AUTOS: "CARRICA RUBEN DARIO C/ CARREFOUR ARGENTINA S.A. Y OTRO S/

ACCIDENTE-ACCION CIVIL"

JUZGADO Nº 71 SALA PRIMERA

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 11 días del mes de junio de 2010, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo a la correspondiente desinsaculación se procede a votar en el siguiente orden:

El Dr. Vilela dijo:

I)- Contra la sentencia de fs.534/548 apelan la aseguradora, la parte actora y la demandada, presentando sus memoriales a fs.551/558, fs.556/561 y fs.566/570, respectivamente. Los peritos médico (fs.550) y contador (fs.572) apelan sus honorarios por estimarlos reducidos.

II)- Provincia ART SA apela la condena al pago de las prestaciones contempladas por la Ley de Riesgos de Trabajo, al cuestionar que se hubiera determinado la existencia de relación causal entre la incapacidad otorgada por el perito médico y el factor laboral. Apela el importe de condena, en cuanto a la valuación de los daños que el Juez “a quo” considerara acreditados, y la fecha de inicio del cómputo de los intereses. Finalmente, se queja por la imposición de las costas y por estimar elevados los honorarios regulados a todos los profesionales intervinientes en autos. Los Dres. Cintas y M. apelan sus honorarios, por considerarlos reducidos.

La parte actora se queja por los importes diferidos a condena en concepto de daños material y moral, argumentando que resultan exiguos.

Apela que no se hubiera admitido el reclamo impetrado por pérdida de chance y lucro cesante y la fecha a partir de la cual se ordenó el cómputo de los intereses. Hace hincapié en las declaraciones testimoniales, que ilustran sobre el impacto que habría tenido la incapacidad que lo aqueja en su vida social y su perspectiva de progreso laboral. La Dra. S. apela sus honorarios.

La demandada se agravia porque se declaró la procedencia del reclamo indemnizatorio del actor, cuestionando el vínculo causal establecido en origen. Apela la limitación de la responsabilidad de la ART, decretada en origen, y la determinación del importe diferido a condena por el resarcimiento material y moral, al considerarlo elevado. Apela la imposición de las costas y la totalidad de los honorarios regulados.

III)- Ambas demandadas cuestionan la causalidad de la afección que aqueja al actor incapacitándolo, por considerar –en síntesis- que no queda claro si nos hallamos frente a un accidente o a una enfermedad. Memoro así

que C. relató en el inicio que se desempeñaba como jefe del sector de bazar de la sucursal P. del supermercado demandado, y que en tal carácter, a pesar de su categoría, debía realizar tareas de movimiento de mercaderías –en el caso,

electrodomésticos-, en especial para los denominados “eventos por estacionalidad”,

que le demandaban grandes esfuerzos físicos ya que los productos se movilizaban para su exhibición. Sostuvo que hacia octubre de 2005, al realizarse estudios médicos,

le fue detectada la dolencia a raíz de la cual reclama en el sub-lite, en la columna lumbar, por lo que en diciembre de ese año comenzó a ser atendido en su obra social.

La pericia médica informó que presenta discopatía L4-L5

y L5-S1 con manifestaciones clínicas: lumbociatalgia derecha, limitaciones funcionales y contracturas en grupos musculares paravertebrales (fs.490/495), que le ocasionan una minusvalía del 20% de la t.o. y que guardan relación causal con sus tareas habituales, aclarando a fs.510 que presenta una columna lumbosacra acorde a su edad, con normalidad en el resto de los cuerpos vertebrales y estructuras discales.

Las tareas de esfuerzo lucen acreditadas a través de los testimonios de Alegre (fs.167/171), D. (fs.172/176), Ríos (fs.181/184) y Bravo (fs.185/188) ambos compañeros de trabajo de Carrica, quienes coinciden en manifestar que el actor era su jefe en el sector bazar, que les daba órdenes, que trabajaban mucho corriendo estanterías, que se hacen “estacionales”, que son productos que se van rotando en cierto lugar del salón dependiendo de la estación, y que en oportunidad de hacer un estacional de coches al mover un palet de baterías el actor tuvo un tirón, luego del cual estuvo un tiempo sin trabajar. Esto último fue presenciado por A. y D.. Por lo demás, también coinciden al señalar que no les daban fajas de seguridad, lo que luce corroborado por la pericia técnica (fs.395vta.),

donde se informa que como el actor ocupaba un cargo de jefe –tareas de supervisión-,

no recibía material de protección alguno, mas como surge de las declaraciones examinadas, además de dar órdenes y repartir tareas, C. trabajaba a la par de los testigos. El perito técnico informó también que no se observan carteles instructivos relacionados con la higiene y seguridad en el trabajo.

El examen y valoración de los elementos apuntados,

conforme a la sana crítica (art.386, CPCCN), revela que no obstante el cargo de supervisión ostentado por el actor, éste debía realizar tareas que implicaban movimientos y esfuerzos, para exhibir los artículos que comercializaba la demandada,

y que en el ejercicio de estas últimas funciones –a la par de los restantes operarios-

sufrió un tirón mientras movilizaba un palet de baterías para automotor, hacia octubre de 2005, a raíz de lo cual debió ser atendido y en noviembre de ese año se le realizó

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