El carnicero de Giles: en un lapso de nueve años mató a toda su familia

 
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Luis Fernando Iribarren es uno de los asesinos más sanguinarios de la historia criminal argentina. Considerado un homicida múltiple, el "carnicero de San Andrés de Giles", luego de una discusión, mató con certeros disparos de una carabina vizcachera a su padre, a su madre, a su hermana y a su hermano. Eso, se sabe hoy, fue a mediados de 1986.Por la cantidad de víctimas, semejante masacre podría asimilarse al ataque del odontólogo Ricardo Barreda que, en 1992, asesinó a su esposa, a su suegra y a sus dos hijas en La Plata. Crímenes por los que fue condenado a la pena máxima de prisión perpetua tres años después, en tiempos en que ese conmocionante crimen no fue calificado como lo que hoy se sabe que fue: un femicidio múltiple."Sin pensar, pero comprobando que estaba cargada, agarré el arma. Entré en la pieza en la que dormían mis padres y mi hermana. Con la seguridad de que tenía ubicados los cuerpos y de que no me hacía falta mirar, cerré los ojos. No sé si les disparé dos o tres balazos a cada uno", expresó Iribarren ante el funcionario judicial que le tomó declaración."Salí de la pieza, siempre con el arma entre mis manos, cerré la puerta y pasé al dormitorio de mi hermano. A medida que me acercaba, miraba cómo dormía. Recuerdo que le pegué con el cañón del arma en la cabeza. En ese momento, sin pensarlo disparé una vez más. Después de que le pegué el balazo, mi hermano quedó con los ojos abiertos. No sé si se despertó por el ruido o por qué, en ese momento comenzaba a amanecer", agregó el acusado al describir cómo mató a su familia en la casa de campo que tenían en la zona rural de Tuyutí, a 20 kilómetros de San Andrés de Giles.Pero la furia asesina de Iribarren no se detuvo con los homicidios de sus padres y sus hermanos. Completar el registro que lo convirtió en uno de los mayores asesinos múltiples de nuestro país le llevó once años. En 1995 concretó el último de los cinco homicidios por los que lo condenaron.El 31 de agosto de ese año, en la comisaría de San Andrés de Giles se recibió una llamada que alertaba sobre la desaparición de Alcira Iribarren, una jubilada de 65 años que vivía en la casa de la calle Cámpora 1568, en Giles.Por entonces, Luis Fernando Iribarren seguía en lo suyo, llevaba una vida normal. No lo sabía, pero el secreto que había ocultado durante más de 11 años estaba a punto de quedar al descubierto.Cuando el policía Ramiro Álvaro Córsico llegó a aquella vivienda para verificar si había que preocuparse por lo que...

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