Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil - Camara Civil - Sala J, 10 de Octubre de 2017, expediente CIV 015362/2009/CA001

Fecha de Resolución10 de Octubre de 2017
EmisorCamara Civil - Sala J

Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA J EXPTE. N° 15362/2009, “CARDOZO ELENA c/ METROVIAS SA s/

DAÑOS Y PERJUICIOS” JUZG N° 37 Buenos Aires, a los 10 días del mes de octubre de 2017, reunidas las Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, a fin de pronunciarse en los autos caratulados:

C.E. c/ METROVIAS SA s/ DAÑOS Y PERJUICIOS

La Dra. B.A.V. dijo:

La sentencia dictada en la anterior instancia (fs.414/428) hace lugar a la demanda entablada por E.C. y enconsecuencia condena a Metrovías SA a pagar una suma de dinero, intereses y las costas del proceso.

Metrovías SA apela y expresa agravios a fs. 436/443vta., los cuales no fueron respondidos.

Los reproches estas dirigidos a cuestionar la responsabilidad atribuida. Indica que la mecánica del hecho no fue acreditada, basado en los dichos de testigos amigos y vecinos de la actora, no denunciados en sede penal, por ello, sostiene que se está ante testigos falsos o un hecho falso, cuando en la denuncia en sede penal la actora no recordaba si hubo o no testigos.

Dirige argumentos para contrarrestar la declaración de A., y destaca que el cónyuge de la actora y sus hijas tienen el mismo apellido. La aparición tardía de las testigos en sede civil, debió ser analizada y apreciada -remarca- con mayor rigurosidad por la juez a quo. Además, los dichos de las testigos no son concordantes con las denuncias del hecho ante la policía, escrito de inicio y en entrevistas con los peritos médico y psicólogo, donde no fue mencionado haber viajado con alguna vecina o acompañada a requerir asistencia médica.

Prosiguen los reproches, hacia la falta de valor probatorio que se le otorgó a los testimonios de los testigos ofrecidos por la demandada y lo registrado por la auxiliar de estación, donde se desprende el reconocimiento de la actora de haber dejado la mano apoyada en la puerta de la formación mientras ésta se abria, acción que se encuentra pohibida con presencia de carteles que lo advierten.

Prosigue, tampoco fue valorado las fotos que el accidentólogo extrajo de la puertas de la formación, reconocidas a fs. 172 de estas actuaciones.

Fecha de firma: 10/10/2017 Alta en sistema: 17/10/2017 Firmado por: B.A.V., Z.W., JUEZ #13733748#188821462#20171006123353807 Atribuye, la entera responsabilidad a la víctima, que el corte en los dedos de su mano se produjo exclusivamente por su actuación negligente al apoyarla en la puerta. Era la actora, quien debió probar la deficiencia de las instalaciones, la presunción de la juez de grado sobre hechos no probados carece de validez y violatorio de lo dispuesto en el art. 165 inc. 5 del rito, puesto, concluye, que no se encuentra probado que la actora se hubiera lastimado en ocasión de un contrato de transporte.

Los siguientes agravios, se dirigen a cuestionar los montos otorgados para reparar la incapacidad sobreviniente, el daño moral, gastos médicos y traslados, lucro cesante; sobre los cuales, peticiona sus revocaciones o bien la reducción de las justipreciaciones, y finaliza cuestionando los intereses.

Antes de avanzar, debo dejar en claro, que analizaré las argumentaciones de las partes, conducentes y relevantes para decidir el caso, como así también, ponderaré las pruebas que estime apropiadas para tal fin (CSJN, Fallos. 258:304, 262:222, 265:301, 272:225, 274:113, 278:271; 291:390, 305:537, 307:1121, entre otros y remarcado por destacada doctrina: F., S.-Yáñez, C. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado, Anotado y Concordado”, t.1, pág.

825; F., C.-Arazi, R. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado y Anotado” T.1, pág. 620; A.A. “Proceso y Derecho Procesal”, A., Madrid, 1960, pág. 971, párrafo 1527; C., P. “La génesis lógica de la sentencia civil”, en “Estudios sobre el proceso civil”, págs.

369 y ss.).

  1. - Responsabilidad.

    Debo señalar que el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por ley 26.994, contempla de manera expresa lo tocante a la “temporalidad” de la ley.

    Es menester interpretar coherentemente lo dispuesto por su art. 7°

    sobre la base de la irretroactividad de la ley respecto de las situaciones jurídicas ya constituidas, y el principio de efecto inmediato de la nueva ley sobre las situaciones que acontezcan, o relaciones jurídicas que se creen con posterioridad a su vigencia, así como a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.

    Por ello, corresponde ponderar que en el caso sub examine se trata de una relación o situación jurídica que ha quedado constituida conforme a la ley anterior, y también -por tanto- las consecuencias que emanan de ella, por lo que al haber nacido al amparo de tal legislación, es en definitiva la que se aplica.

    Fecha de firma: 10/10/2017 Alta en sistema: 17/10/2017 Firmado por: B.A.V., Z.W., JUEZ #13733748#188821462#20171006123353807 Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA J 1.1.- En el presente caso resulta de aplicación en autos el art. 184 del Código de Comercio que establece la responsabilidad de la empresa de transporte por los daños causados a los pasajeros “a menos que pruebe que el accidente provino de fuerza mayor o sucedió por culpa de la víctima o de un tercero por quien la empresa no sea civilmente responsable.”

    Tal el criterio de nuestra Corte Suprema, que ha sostenido reiteradamente que los daños personales sufridos por el viajero se rigen por el art. 184 del Código de Comercio, por lo que al actor incumbe la prueba del hecho y su relación de causalidad con el daño sufrido, mientras que para eximirse de responsabilidad la demandada debe acreditar la existencia de fuerza mayor, culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder (C.S.J.N., Fallos: 313:1184; 316:2774; 321:1462; 322:139; 323: 2930 y 327:5082).

    Por ende, la obligación principal que queda a cargo del transportista resulta ser la de velar por el arribo a destino sano y salvo de quien utiliza ese medio de transporte, lo que conlleva ínsitamente una presunción de responsabilidad que, como en el caso de quebrantamiento de la obligación contractual, significa en el orden procesal la inversión del "onus probandi".

    Se trata aquí de una imputación legal de responsabilidad presumida, que sólo puede ceder ante la justificación del caso fortuito, la fuerza mayor, la culpa de la víctima o la de un tercero por el que no deba responderse. Y todo esto de acuerdo con los principios comunes del derecho consagrados en los arts.511 y 513 del Código Civil.

    Por ello, si el transportado sufre una lesión en su persona, ello implica que el contrato no se ha cumplido, incurriendo la transportadora en culpa contractual, salvo que se acredite las causales de eximición invocadas.

    La presunción constituye un caso de inversión de prueba...

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