La cárcel: el enfrascamiento de un problema social

Autor:Ignacio Fernández Camillo
Páginas:270-272
 
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REDEA. DERECHOS EN ACCIÓN | Año 2 Nº 3 | Otoño 2017
pág. 270 | OPINIÓN
La cárcel: el enfrascamiento de un problema social
Por Ignacio Fernández Camillo,
Coordinador de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional La Plata.
El último día del año, luego de que el conjunto de personas privadas de la libertad se hi-
cieran oír reclamando que sean respetados sus derechos, a través de huelgas de hambre
en distintas Unidades Penitenciarias de la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal,
el Ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, anunció que en
el 2017 la provincia construirá más cárceles. Finalizando el mes de abril, y luego de la or-
ganización por parte de las personas privadas de nuevas huelgas de hambre en repudio
a la reforma regresiva e inconstitucional de la ley 24.660, es el gobierno nacional el que
también apuesta por la construcción de más plazas para el encarcelamiento de la ex-
clusión, con el dato de que nuestro Presidente tomó conocimiento de la situación de las
cárceles a través de la serie televisiva “El Marginal”. Y por supuesto que, como acostum-
bra el gobierno nacional, se operó mediáticamente y a través de la propia inteligencia del
Estado a las organizaciones sociales y organismos de derechos humanos que organizan
mayores niveles de dignidad para las personas privadas de libertad ante la notoria ausen-
cia del Estado -ver programa “Animales Sueltos” del 20 de abril1-.
Estas respuestas de mano dura sólo institucionalizan la exclusión, acrecentando los nive-
les de violencias en la sociedad: en lugar de resolver una problemática social, pretenden
encerrarla, aislarla y, lejos de lograr su objetivo, la agravan.
Es decir que la respuesta que esboza este gobierno, tanto a nivel provincial como nacio-
nal, a los reclamos de mayores niveles de dignidad de las personas privadas de la libertad
consiste en construir mayor cantidad de plazas en espacios de encierro buscando tener
más lugar para connar la exclusión que sus medidas de gobierno agravó.
Aunque esto no se inicia ahora, sino que es parte de una cadena que tiene como eslabo-
nes la militarización de las fuerzas de seguridad durante la dictadura cívico-eclesiásti-
co-militar (1976-1983); el modelo económico que se impuso con el Plan Cóndor me-
diante la perpetración del genocidio por la mencionada dictadura; la noche neoliberal
de la década del ´90, donde se construyeron cárceles mientras se cerraban fábricas; y, por
último, las gestiones de seguridad y justicia durante el Sciolismo, donde Ricardo Casal
y Alejandro Granados -Ministros de Justicia y Seguridad, respectivamente-, fueron los
estandartes de las políticas de mano dura y vulneración de derechos.
Las líneas de análisis son muchas y todas concluyen en una síntesis: con más cárceles no
se soluciona nada, absolutamente nada.
Está claro que el gobierno tiene la necesidad de “contener” la exclusión que agrava día
a día con sus políticas de gobierno y la mejor forma conocida por el liberalismo que
expresan sus dirigentes es la criminalización y el encarcelamiento; pero probado está
que lejos de ejercer contención alguna, aumenta los niveles de violencia que existen en
la sociedad.
1 Versión en línea en: https://www.youtube.com/watch?v=U7YRMUeFtAA.

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