Capacitación y entrenamiento para la inserción laboral

 
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En la larga mesa no cabe ni un alfiler: retazos de tela de jean e hilos de colores se agolpan en torno a dos máquinas de coser. Centímetro al cuello, Fernanda Choque y Patricia Toledo, de 37 y 41 años, se preparan para encarar la mañana de trabajo. Viven en el barrio Sauce, en Beccar, y varias veces por semana se trasladan hasta Alem 435, en San Isidro, donde la Asociación Civil Peregrina tiene su sede. Allí, muestran algunas de sus creaciones: cartucheras, mochilas, delantales de cocina, almohadones.

"Mi padres son costureros y crecí en ese ámbito; pero hasta hace unos años, yo no tenía nada que ver con eso", cuenta Patricia. "Un día, caminando por San Isidro, pasé por una tapicería que tiraba restos de tela y pensé: 'todo esto sirve'. Luego, alguien le regaló una máquina de coser.

Con una habilidad y creatividad desconocidas, empezó a hacer cosas con tela y no paró: lechuzas y duendes para decoración, móviles, bolsos... Tímidamente, sin saber cómo calcular el precio de su trabajo, le vendía algo a un vecino, o se sentaba debajo de un árbol, frente a una panadería, donde mostraba lo que hacía. En 2014, una voluntaria del centro barrial de La Cava al que asistía, le habló de Peregrina: "Me propuso que viniese a hacer un curso de emprendedoras, para ver cómo podía abrirme al mercado con mis cosas".

Peregrina nació en 2013, cuando las amigas Ingrid Borelli y Verónica Spilman, que trabajaban en proyectos sociales de diversas fundaciones, se propusieron encarar algo propio. "Pensamos en armar una ONG haciendo foco en la capacitación, porque veíamos que muchas organizaciones sociales, si bien trabajaban en empleo, tenían una parte muy asistencialista", dice Ingrid y añade: "nuestro objetivo, es la integración social a través de la capacitación, entrenamiento e inserción laboral".

Para esto se hicieron, entre otros, proyectos con empresas formando a personas de sectores vulnerables para la atención al cliente y ventas, quienes luego ingresaron a trabajar en sus call center.

"La mayoría de quienes vienen a los cursos son jóvenes y adultos de zona norte: de La Cava y otros asentamientos de Vicente López, San Isidro y Virreyes", cuenta. "El año pasado, comenzamos con un proyecto focalizado en la mujer". Así nació el curso para emprendedoras, para quienes "tuvieran habilidades manuales o ganas de prestar un servicio". "Muchas, venían haciendo productos (desde repostería a ropa de bebé) como hobbies, pero no sabían cómo venderlos. Trabajamos la...

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