Un candidato al que se le sale muy rápido la cadena

Tarde o temprano tenía que suceder. Y sucedió en una sola jornada, el miércoles último, . No hizo honor al papel contemporizador que le asignó su jefa al elegirlo candidato presidencial del kirchnerismo. A Fernández se le soltó la cadena mal, no una vez sino tres en pocas horas. Su máscara cordial cayó pesadamente y el rostro verdadero quedó expuesto. Resultó mucho más áspero y agresivo que los de sus jefes Néstor y Cristina Kirchner, que, ni en sus peores días contra la prensa, tuvieron un récord de ese estilo ya que, además, preferían polemizar con el periodismo a la distancia, no cuerpo a cuerpo como lo hizo el delegado cristinista a la presidencia con muy malas maneras.Primero, por la mañana, se fastidió, en las escaleras de los tribunales de Comodoro Py, en forma persistente y hasta grosera, con la movilera Mercedes Ninci. Por la tarde , por Radio La Red, siguió enojado, y al llegar a Córdoba, en busca de la foto con el gobernador Juan Schiaretti, su malhumor se descargó no bien descendió del avión con un periodista local. "Que se queden como unos locos que siguen disparando", fue aún más despectivo al día siguiente. Cero autocrítica.Los sucesivos maltratos que propinó ocurrieron días después de que el exjefe de Gabinete le asegurara a Marcelo Bonelli que "cuando perseguían a los periodistas yo estuve del lado de los periodistas".La frase encierra una gran verdad y, al mismo tiempo, una gran mentira: Fernández reconoce que durante el kirchnerismo se persiguió a periodistas (en efecto, con un "juicio público" en Plaza de Mayo, las inspecciones de la AFIP, las gigantografías de conocidos periodistas que hacían escupir por chicos, las difamaciones diarias de 678 y de otros adláteres del poder K, bullying en las redes sociales y mucho más). Pero luego incurre en una gran falsedad, demostrable con hechos objetivos, de que defendió a los periodistas cuando el matrimonio presidencial y sus funcionarios más obsecuentes los atacaban.No alcanza ni siquiera en el espacio ampliado de esta columna para detallar todos y cada uno de los episodios en los que Alberto Fernández no hizo honor a esa aseveración.Bastarán como botón de muestra algunos pocos hechos para refrescar la memoria. En 2004, todavía no se habían naturalizado los atropellos contra la prensa que después se derramarían como un dique roto sobre la sociedad argentina formando una grieta que aún separa a viejos amigos y hasta familiares estrechos en pos de controversias ficticias y...

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