Campo minado para el próximo gobierno

 
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Algunos dicen que Cristina Kirchner trabaja para quedarse más allá de 2015. Otros, como el senador "Pino" Solanas, no descartan elecciones anticipadas para el año próximo. ¿Qué sucede en un país en el que hay interpretaciones tan dispares sobre los tiempos fijados por un precepto constitucional? Tal vez la respuesta pueda encontrarse en la desmesurada ofensiva de las últimas semanas para refundar la República. Tres códigos jurídicos esenciales podrían ser aprobados en los próximos meses. Uno de ellos modificará sustancialmente el sistema penal federal y podría dejar a los actuales jueces federales sin poder de investigación. Versiones confiables aseguran, incluso, que el Gobierno proyecta intervenir el Grupo Clarín en cuestión de semanas. Un juez, Horacio Alfonso, acaba de frenar sólo transitoriamente una decisión de semejante gravedad.

Las raíces de ese poder imponente están en el control del Congreso. Cristina ni siquiera necesitaría cerrarlo, porque directamente lo abre cuando ella quiere. Este año se realizaron 14 sesiones de la Cámara de Diputados, 13 de las cuales fueron reuniones especiales para tratar exclusivamente proyectos impulsados por el Ejecutivo. Para decirlo con otras palabras: el Congreso funciona sólo para tratar leyes promovidas por la Presidenta, que son aprobadas sólo por el bloque oficialista. El Congreso ya es algo menos que una escribanía; es como una oficina para registrar decretos, no para hacer leyes.

Cierta ausencia de la oposición como referencia social, un temor profundo y generalizado de los oficialistas a las represalias y la extorsión a los gobernadores con la amenaza del dinero han convertido a los legisladores peronistas no en políticos disciplinados, sino en pobres víctimas del vasallaje. El Gobierno se queja de que la oposición no hace aportes a las creaciones legislativas del oficialismo. ¿Cómo hacerlo si los tiempos de aprobación se limitan a una semana, o a menos? El consenso requiere tiempos más flexibles, que la Presidenta no está dispuesta a permitir. Las leyes deben salir como ella las envía y en los plazos perentorios que ella establece.

Napoleón Bonaparte está quedando como un aprendiz de epopeyas fundacionales. El Código Civil fue aprobado violando el reglamento de la Cámara de Diputados cuando la Presidenta ni siquiera necesitaba esa violación. ¿Hará lo mismo con el Código Penal, que fue duramente criticado por casi toda la oposición? Por su parte, el Código Procesal Penal sublevó a todos...

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