Campo y jueces, los enemigos de siempre

Un proyecto de ley de cinco senadoras del núcleo duro que rodea a Cristina Kirchner que dispone que el periodismo no trate casos de corrupción. O que no haya jueces en condiciones de investigar a los corruptos. La difusión de la dirección supuestamente secreta de un arrepentido (la de Alejandro Vandenbroele en la causa que encarceló a Amado Boudou) y una auditoría sobre los arrepentidos que testificaron contra muchos integrantes del actual gobierno, entre ellos, contra la vicepresidenta. Maniobra elemental y tosca para torcer la historia de los juicios por corrupción. Un tuit de Alberto Fernández que sorprendió por su falta de contexto sobre la existencia del improbable lawfare y sobre violaciones increíbles de los derechos humanos durante la gestión de Mauricio Macri. ¿Se trata, acaso, de hechos inconexos? ¿Surgieron, entonces, de la creación particular y autónoma de algunos funcionarios y legisladores? Es conocida la picardía del cristinismo para arreglar lo que no tiene arreglo con ardides que convierten a las instituciones en cómplices.La primera información que debe consignarse es que Cristina Kirchner no se conforma solo con una dilación eterna de sus juicios. Quiere ser declarada inocente por la Justicia. Si bien se mira cada uno de esos problemas, es la ideología o la política la que prevalece sobre la economía o las necesarias reformas. Esas batallas políticas suceden cuando el país lleva casi diez años oscilando entre el estancamiento y la recesión de su economía. Y cuando la agenda de la Justicia incluye el juzgamiento oral y público de muchos casos de supuesta corrupción durante la década en la que gobernó el matrimonio Kirchner.El jueves pasado, Sciolise convirtió en el diputado 129 en la Cámara de Diputados (el número necesario para que el cuerpo tenga quorum) y esta pudiera de esa manera aprobar la reforma del régimen jubilatorio de jueces, fiscales y altos funcionarios del Poder Judicial. Ese mismo día, en Brasilia, la embajada argentina distribuía una circular interna en la que señalaba que "el señor embajador Daniel Scioli invita a los señores cónsules" en Brasil para una reunión de coordinación en los próximos días. ¿Estaba aquí o estaba allá? Scioli no había renunciado todavía a su condición de diputado. Tan cierto como eso es que la Constitución y el Código Penal prohíben a los legisladores cumplir tareas en el Poder Ejecutivo, que es lo que Scioli estaba haciendo con aquella invitación a los cónsules en Brasil. De...

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