De cambiar el puesto con Messi a héroe de un pueblo

 
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La vida de Julio Airaudo ya tenía algo de increíble. ¿A cuántos arqueros más, acaso, alguna vez les pidió Lionel Messi que le cambiaran el puesto por un rato? Este muchacho que ataja en Alianza de Moldes, el humilde equipo que anteayer casi tumba a Independiente en Córdoba, lo cuenta como una anécdota graciosa. "En Newell's conocí a muchos compañeros que ahora no sé si me reconocerían, y una vez lo fui de Messi. Era el año en que se fue a Barcelona a hacerse el tratamiento. El jugaba en el baby; cuando saltó a la novena hicimos un par de prácticas y yo me entrené con él. Recuerdo que una vez hicimos un partidito reducido, yo no lo conocía. Y en un momento me dice "¿puedo ir al arco, y vos salís adelante?". Le dije que sí, le presté los guantes y él atajó. Cuando salió a jugar adelante hizo como dos o tres goles en cinco minutos. Hice un par de entrenamientos con él nomás, pero los muchachos que lo conocían de antes ya decían que iba a ser un gran jugador".

Ayer, a Airaudo le dieron el día libre en la panadería de Coronel Moldes en la que trabaja desde hace diez años. Era lo menos que merecía quien acababa de volver al pueblo como un héroe. Él y sus compañeros tuvieron ese recibimiento cuando al llegar en ómnibus bien temprano, antes de las 6, tanta gente se volcó a la calle para mostrarles su orgullo. Fue un lunes de fiesta para un grupo de trabajadores que viven el fútbol casi como un pasatiempo, muy distante del mundo ultraprofesional de sus rivales de anteayer. "Cuando terminé las inferiores en River y en Newell's -cuenta- me volvi, por cuestiones familiares y porque extrañaba mucho, era chico. Después de que hacés las inferiores tenés que elegir entre el fútbol y trabajar. Más en una familia humilde, como la nuestra. Encontré ese trabajo y me pasa los que nos pasa a todos los jugadores de acá, mi prioridad es el trabajo y, después, el fútbol. Entro a la panadería a las 6 de la mañana y estoy hasta 10 y media u 11, y después me dedico al entrenamiento. Pero hay compañeros que entran a las 4 y no tienen horario de salida. Otros son albañiles, remiseros, mozos... Nosotros tomamos el fútbol con seriedad, de corazón. No tenemos un sueldo como un jugador de primera, lo hacemos porque nos gusta. Somos un equipo muy joven y con mucho sacrificio. Los muchachos trabajan todos. Hoy (por ayer) nos bajamos a las 6 del colectivo y la mitad del plantel se fue a trabajar".

El orgullo de los vecinos de este pueblito cordobés de menos de 10 mil...

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