Para las cámaras, el acuerdo con la Unión Europea fue la renovación de una promesa de mayor competitividad

 
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El canciller fue el encargado de abrir la reunión para despejar los fantasmas que sobrevuelan el . Pese a las dudas de las más de 50 cámaras empresarias en la quinta de Olivos -algunas de las cuales persisten-, hubo un éxito mayoritario. Los empresarios entendieron el beneficio de que de implementar reformas estructurales en el país se conviertan en un mandato internacional con un cronograma y mecanismos aceptables para emparejar asimetrías.Luego de Faurie hablaron tres empresarios. El primero fue el más crítico y discordante. El presidente de la (UIA), Miguel Acevedo, planteó sus dudas sobre los tiempos en la baja de aranceles para sectores sensibles, pero sobre todo descreyó de que "los gobiernos" logren consensos para bajar el costo argentino. Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), fue más optimista. Felicitó a por el avance "histórico" y celebró que el pacto restringiera las retenciones. El tercero fue Luis Fernando Peláez Gamboa, presidente de Renault y de Adefa, entidad que agrupa a las automotrices. El colombiano fue directamente al hueso: hay que bajar los impuestos y mejorar el costo laboral.Con un tono tranquilo, pero no complaciente, afirmó que este acuerdo será su hoja de ruta. Para eso, aseguró que es imprescindible comenzar ya a mejorar la competitividad, una promesa que data de los comienzos de su gestión. "Si no arrancamos ya, la propia tecnología nos va a pasar por arriba", cuentan que dijo el Presidente, que además rescató temas de medio ambiente e infraestructura a mejorar. Sobre este último puso énfasis en las provincias. Volvió a señalar que hay que bajar los impuestos y que las retenciones terminarán en 2020. Hubo aplausos y Macri se fue. Quedaron Faurie; el ministro de Producción y Trabajo, , y los principales negociadores del tratado, Horacio Reyser y...

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