Camalotes en la ciudad: el reto de convivir con animales poco vistos

 
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"Cuando mi hija vino con una culebrita enroscada en un palo, la gente empezó a gritarle que la matara, y muchos salieron despavoridos", cuenta con una mezcla de goce y travesura Alejandro Benterley. "Por suerte nosotros amamos a los animales y preferimos devolverla al agua", dice este vecino de San Isidro sobre la experiencia que vivió el domingo pasado en el río.

No tan lejos de ahí, en Escobar, la familia Suárez tuvo un desayuno algo sobresaltado. Ulises, el mastín del clan, aturdía a todos con un ladrido histérico y temeroso, seguido de un aullido, y finalmente ingresó como una tromba a la casa. Al salir al jardín descubrieron un lagarto overo cruzando con andar tranquilo el parque, ajeno al escándalo. Al advertir la presencia de Hugo, el jefe de la familia, el lagarto apuró un poco el paso y se adentró en la espesura del verde. Así como vino, se fue.

Impresión, asco, terror, fobia, sorpresa, curiosidad y hasta lástima.Seguramente alguna de estas sensaciones experimentó cada persona que en los últimos días se cruzó con una culebra, un lagarto o un coipo en su jardín o mientras paseaba en la costa del río. Sin embargo, se trata de animales que conviven desde siempre en nuestro hábitat, pero que con las recientes inundaciones en el Litoral se hicieron visibles. La clave, opinan los expertos, es no asustarse, porque en su gran mayoría son inofensivos.

Una de las áreas donde los vecinos más denunciaron la presencia de esta fauna es la Ribera de San Isidro, donde anteayer la policía mató a una yarará cerca del Tren de la Costa. El pasado 16 de enero debieron cerrar la costa de Quilmes por una invasión de culebras y por denuncias de mordeduras de víboras. Secuestraron más de 120.

Juanjo Domínguez es vecino de Martínez y comenta que cada noche, por la zona de Pacheco y el río, se pueden ver culebras, ranas de todo tipo y arañas: "Salen buscando el calor del asfalto; en mi caso ando con cuidado de no pisar ninguna. Hay gente que dice haber visto yararás", relata. Algo parecido cuenta Daniela Álvarez, que en la costa de Olivos agradeció que hubieran cerrado el acceso al río: "Defensa Civil por suerte no deja pasar; vi chicos manipulando viboritas y otros matándolas a palos, un horror".

Ante el riesgo de entrar en una especie de psicosis colectiva, el documentalista y divulgador científico Andrés Sehinkman explica que estamos ante un fenómeno natural y frecuente. Tiene que ver con las inundaciones que traen camalotes desde el Litoral. "Esta...

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