La caída del crudo amenaza la actividad en el mayor yacimiento del país

 
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Cerro Dragón es una joya de la geología argentina. Fue descubierto hace décadas, es 11 veces más grande que la ciudad de Buenos Aires y produce como ningún otro yacimiento del país. Pero tiene una particularidad que lo hace imperfecto: que sale de sus profundidades es del denominado pesado, que rinde menos en las refinerías locales en comparación con el de otras provincias, como Neuquén, Santa Cruz o Tierra del Fuego. Por eso su operadora, PAE, la segunda entre las mayores productoras de hidrocarburos del país, detrás de YPF, exporta una parte importante. Y aunque el Gobierno llegó en diciembre a un acuerdo con las empresas, las provincias y los gremios para mantener el precio local por encima del internacional, los valores reales fuera de la Argentina castigan esa producción.

Aunque a la mayoría le cuesta asegurarlo, hoy PAE exporta a pérdida, algo que lleva incertidumbre a los planes de inversión de la empresa.

PAE pertenece a la británica BP y a Bridas, una compañía de los hermanos Bulgheroni y la china Cnooc. Hasta octubre del año pasado, según estadísticas del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), producía 15.991 metros cúbicos diarios de crudo, el 18% de la oferta local. De ese total, un 40% se exporta y sufre el castigo de la debacle internacional del precio. Ayer, el barril de petróleo tipo Brent, propio del Mar del Norte y de referencia para la Argentina, cerró a 50,96 dólares, con una baja del 0,37%, y está en los mínimos de los últimos cinco años.

El petróleo Escalante, que produce PAE en la cuenca del Golfo San Jorge, en Chubut (donde está ubicado Cerro Dragón), cotiza al valor del crudo europeo menos una penalización de 8,75 dólares por barril, según las últimas operaciones de exportación que se hicieron este mes, que se cotizaron a unos US$ 42. Sobre ese número, la empresa tiene que afrontar varias deducciones: 12% o más en concepto de regalías para la provincia sobre el precio final de venta, y 1% de retenciones a la exportación con las que se queda el Estado nacional. Si se le saca el costo de reposición de ese barril (es decir, cuánto cuesta volver a contar con el mismo volúmen) y el de producción, la cuenta está empatada o en rojo.

Así lo reconocen funcionarios públicos y ejecutivos del sector privado consultados por LA NACION. Ayer, el ministro de Hidrocarburos de Chubut, Ezequiel Cufré, mostró preocupación por el tema. En declaraciones radiales, sostuvo que "la preocupación [por los efectos locales de...

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