La caída de las cleptocracias puede dar lugar a líderes antisistema

 
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Cuando la corrupción no es la excepción sino la regla, cuando los mecanismos para maximizar la capacidad de extraer ilegalmente recursos del Estado constituyen uno de los principales nodos que articulan las relaciones público-privadas -en particular los vínculos entre la clase política y los empresarios, sindicalistas y organismos no gubernamentales-, las principales instituciones y agencias estatales sufren una suerte de "captura" por parte de los responsables de esa red de corrupción. De este modo, la pregunta no es dónde había negociados ilegales y mecanismos de coacción y amenazas abiertos o encubiertos, sino si hubo algún ámbito público que hubiera resistido o evitado caer en las garras de estos vastos y brutales esquemas predatorios.Vale la pena subrayar que estos sistemas políticos que se fusionan, están imbricados y establecen relaciones simbióticas con redes cleptocráticas que desdibujan la naturaleza misma de la democracia republicana, pues se obturan o al menos minimizan los mecanismos de control más elementales. En cuanto al caso específico del Poder Judicial, esto implica naturalmente la necesidad de someterlo a límites estrictos o al menos regularlo con la misma mecánica utilizada en otros ámbitos estatales. Las redes cleptocráticas pretenden dominar directa o indirectamente los medios de comunicación, a menudo con el uso discrecional de la pauta publicitaria, el otorgamiento de licencias o la compra mediante testaferros de diarios, radios, canales de televisión, productoras de contenidos, etcétera.Estos regímenes se caracterizan por promover el patrimonialismo, que es una forma de gobernabilidad en la que todo el poder fluye directamente del líder y donde se confunden o mezclan los sectores público y privado. Es decir, se borran los límites entre la hacienda pública y las fortunas privadas, y los asuntos del Estado son administrados y reducidos a cuestiones personales. Max Weber estudió este fenómeno, al que definió como una forma de dominación tradicional. Basado originalmente en estructuras familiares, sobre todo en el patriarcado (es decir, la autoridad de los padres), mutó luego hacia monarquías patrimoniales y otros mecanismos elementales de dominación. Con el tiempo, se fueron sofisticando para respaldar a los gobernantes patrimonialistas con funcionarios burocráticos tradicionales que respondían directamente a sus órdenes y deseos. En la Europa Occidental, surgieron las monarquías constitucionales que permitieron la...

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