Cae el blindaje de la corrupción K

 
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Cayó . En la misma semana en que tiró la toalla , la jefa de los fiscales que cuidó las espaldas de los sospechados de corrupción del kirchnerismo. Me ocuparé del caso menos ruidoso. Aunque, de distinto modo, ambos le dan la razón a los que dicen que todos están ahí por la plata.

La procuradora Alejandra Gils Carbó liberó a su rehén sólo cuando se aseguró el pago del rescate, que cobrará en cómodas cuotas y de por vida: una jubilación de más de 300.000 pesos. La resistencia de la militante que se había infiltrado en la Justicia para democratizarla según los principios de la revolución nacional y popular tenía un precio: bajó las armas cuando el Gobierno le confirmó que su partida del Ministerio Público Fiscal la habilitaba para cobrar, sin tener la edad mínima, sólo un poco menos de lo que cobra en el cargo. Aprovechó así un beneficio del que gozan los procuradores y los miembros de la Corte de dilatada trayectoria. Todo salió en 24 horas. Trámite exprés, como dijo Ricardo Roa en Clarín.

Hacía rato que el Gobierno le pedía que se entregara. Pero ella resistía y aplicaba el poder de daño que conservaba, siempre en nombre de la causa y con una sonrisa de suficiencia acaso nacida de la jerarquía del cargo. Tras las elecciones, el Gobierno la tuvo rodeada. Peor aún, la causa nac & pop por la que se mantenía allí, en territorio enemigo, se evaporó. Se habrá sentido sola, como aquel soldado japonés que, perdido en la selva, siguió peleando una guerra que sólo existía en su mente. Habrá visto también cómo en estos días su jefa le soltaba la mano a otro soldado importante, que tras manejar sumas de dinero inimaginables desde un ministerio hecho a su medida hoy duerme en el frío de una celda, y todo por haber cumplido órdenes, como él mismo dijo.

No es raro que en tales circunstancias la procuradora se haya sentido inclinada a renunciar. ¿De qué vale tanto sacrificio?, se hubiera preguntado cualquiera en su lugar. La inquietud de la funcionaria fue más prosaica: cuánto vale el sacrificio. Además de la jubilación que le permitirá disfrutar de esa holgada suma mensual por los servicios prestados, el paquete de rescate incluyó la posibilidad de encabezar una reunión de procuradores de la región que se hará en Buenos Aires y de visitar, en funciones, una vez más al Papa en Roma, para terminar la faena no sólo con la jubilación en el bolsillo, sino también con una merecida bendición. Quieren la plata, pero también el honor.

En términos estratégicos...

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