Caballero Bonald reivindicó el valor de la poesía frente a la crisis

ALCALÁ DE HENARES.- Estaba inquieto entre príncipes, ministros, presidentes. http://www.lanacion.com.ar/1531816-caballero-bonald-obtuvo-el-premio-cervantes, José Manuel Caballero Bonald se escabullía ayer en los jardines del Colegio de San Ildefonso como quien rastrea la soledad. A su alrededor, las figuras centrales del poder político y cultural de España brindaban y comían bajo el sol primaveral.http://www.lanacion.com.ar/1531653-el-escritor-espanol-caballero-bonald-premio-cervantes-2012, rebelde al fin, ya había dicho suficiente un rato antes, al recibir el reconocimiento mayor de la literatura en habla hispana. Desmenuzó su amor por la poesía, sí, pero sobre todo lo que ésta significa en la lucha por la libertad. "Hay que defenderse con la palabra de quienes quieren quitárnosla. Esgrimirla contra los desahucios de la razón", pronunció.Su mensaje libertario y rebelde cruzó la media hora de un discurso que siguieron el príncipe Felipe, el presidente Mariano Rajoy, políticos, diplomáticos y artistas iberoamericanos en el paraninfo de la Universidad de Alcalá, una sala que transporta a quien entra al Siglo de Oro.Y así pareció contagiarse "Pepe" Caballero. Homenajeó al Cervantes poeta y trató de imaginarse cómo serían sus días allá por el 1600, cuando llegó a la cima de su creación. Pero la ensoñación duró poco: el viejo luchador contra el franquismo trajo a todos a un presente menos dorado. "Creo en la capacidad paliativa de la poesía, en su potencia consoladora frente a los trastornos y desánimos que nos depara la historia -dijo-. En un mundo como el que hoy padecemos, asediado de tribulaciones y menosprecios a los derechos humanos, hay que reivindicar los nobles aparejos de la inteligencia."Recomendó entonces "leer un libro" como vehículo para ponernos a salvo de quienes intentan someternos. "Tal vez una sociedad decepcionada, perpleja y herida por una renuente crisis de valores tienda así a convertirse en una sociedad renovada por su esfuerzo regenerador. Quiero creer que el arte dispone de ese poder terapéutico."Leyó sin titubear. Con esa "serenidad casi anglosajona" que le atribuyó alguna vez Juan Cruz. Repasó su obra, dijo que la poesía lo define, pero atribuyó sus logros más a lo que leyó que a lo que escribió. Honró a escritores admirados, como Juan Gelman, Ana María Matute, Antonio Gamoneda, Rubén Darío? Y se preguntó cuánto le debe su pasión literaria al "infortunio" del franquismo: "¿Pretendía...

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