Por las buenas o las malas, todos pierden contra los K

Cuando Hugo Kranjc, presidente de Cargill, habla en las reuniones de Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), es que algo grave debe de estar pasando.El proyecto de reforma de la ley de abastecimiento, que entrará para su votación el próximo miércoles en el recinto del Senado, fue el motivo para que la semana pasada Kranjc saliera de su hermetismo habitual y se mostrará más que preocupado. "Daniel, si no reaccionamos, va a ser tarde", le dijo a Funes de Rioja, presidente de la cámara que agrupa a la industria alimentaria.Todo indica que los industriales llegarán tarde con la idea de parar el proyecto. Fracasa de esta forma la estrategia no confrontativa que mantuvo el empresariado con el kirchnerismo. Aunque con diferentes grados, desde el cortesano aplaudidor hasta el que durante años selló su boca, los empresarios fueron celosos de que sus intereses no se vieran interferidos por sus opiniones sobre el manejo de las cuestiones públicas. En plena rebelión del campo por las retenciones móviles, un alto directivo de la UIA se quejaba del accionar belicoso de los dirigentes rurales: "Estos muchachos están equivocados. Se creen que son San Martín y Belgrano, salvadores de la Patria. Antes que nada, la dirigencia sectorial está para cuidar los intereses de la actividad".Por enfrentarse sin medias tintas con el Gobierno por lo que pensaba, el campo pagó un alto costo. Ahora también lo termina pagando el empresariado. Aunque los ruralistas no terminan de olvidar que durante todos estos años los dejaron solos a la hora de salir a defender cuestiones que afectaban la libertad tanto para producir como para comerciar. Como contrapartida, Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural, realizó por estas semanas un verdadero raid por los medios y el Congreso para criticar la reforma de la ley de abastecimiento. ¿Servirá para tener un apoyo futuro como devolución de favores entre el campo y la industria? Difícil.Lo cierto es que entre los elaboradores de alimentos consultados hay temor de que el Gobierno cuente con una nueva herramienta para presionar. "Se le da una patente de corso al Gobierno para actuar contra las empresas. Con esta ley aumentará el riesgo para fijar los márgenes de ganancias, los...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba