Brilló en los últimos 50 metros y se entreveró con los gigantes

 
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Al mundo le queda la imagen dominante de Ning Zetao, ganador de la carrera de los 100 metros libre en 47,84 segundos, el mejor tiempo del año en el ranking mundial. Este chino de 22 años, que señaló orgulloso su nombre inscripto en la gorra blanca, es el mismo que no pudo participar de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 porque había dado positivo por clembuterol en 2011. Purgó un año de suspensión, se aplicó al trabajo con la rigurosidad militar heredada de su familia y ahora vive su momento de esplendor.

Ning Zetao encontró un camino más despejado hacia la victoria gracias a la debacle del estadounidense Nathan Adrian (7°, con 48s31) y la descalificación en semifinales del favorito, el ruso Vladimir Morozov. El oriental superó por 11 centésimas al australiano Cameron McEvoy, de 21 años y que traía el antecedente de 47s65 en 2014. Así, la natación de China consiguió su primer título de la historia en la prueba más emblemática de uno de los deportes madre del olimpismo; otra conquista de la república popular, como en tantas otras disciplinas en los últimos tiempos. Ya no sorprende.

Aunque la mirada albiceleste se focaliza en Federico Grabich, el tercero, que había llegado a esta cita con la clasificación asegurada en los 100 y 200 metros libre para los Juegos Olímpicos de Río 2016. Lógicamente sin el cartel de los que se tiraron desde los otros andariveles, el casildense imaginó la carrera por segmentos. "Por ahí me hubiese gustado hacer la vuelta 20 centésimas más rápido, pero es lo que salió. Había planificado en pasarla en 23 segundos. Pero mi marca de la prueba, estos 48s12, es la segunda mejor por una centésima. Uno a veces no le pega exactamente al tiempo que hace, pero sabe para lo que está", comentó.

Lo más meritorio de Grabich fue su tremenda embestida en el largo decisivo. Había concluido 6° tras los primeros 50 metros; sin embargo, su empuje lo dejó entreverado en un podio totalmente inusual en esta clase de competencias, con un chino, un australiano y un argentino exhibiendo sus medallas ante las tribunas. Nunca antes se había registrado ese mix de nacionalidades desde 1896, contabilizando Juegos Olímpicos y Mundiales.

Ya desde el mes pasado, en los Panamericanos de Toronto, Grabich husmeaba la chance concreta de que podría brillar en este Mundial. O por lo menos, ganar una porción de protagonismo entre los gigantes del agua. "En Canadá bajé de los 49 segundos por primera vez y con mi entrenadora [Mónica Gherardi] acordamos...

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