Bóvedas, joyas y jueces bajo sospecha

 
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Después de escuchar la declaración del arrepentido Leonardo Fariña, el juez Sebastián Casanello dictaminó ante un pequeño círculo de allegados: "Si aparecen las bóvedas donde guardaban el dinero, la causa está definida". Fariña amplió su confesión el martes de la semana pasada, cuando informó con precisión los sitios donde Lázaro Báez atesoraba los billetes. Pero Casanello se demora en allanar esos lugares. Tal vez él mismo haya dado la explicación: "Si aparecen las bóvedas, la causa está definida".

Fariña identificó, con coordenadas de latitud y longitud, dos estancias de Santa Cruz, cercanas al lago Argentino: Cruz Aike y La Julia. Dijo que en Cruz Aike el tesoro se disimuló en las cocheras. En La Julia, prefirieron esconderlo en el quincho, a un paso de la casa principal. Desde allí Báez y su hijo Martín trasladaban los caudales hasta Buenos Aires. Los dos campos solían estar vigilados con un sistema de custodia perimetral de patrulleros y con personal armado cercano a las bóvedas. Todo provisto por la policía santacruceña. En su chacra de Río Gallegos, Báez recibía las mismas prestaciones.

Para los kirchneristas, tener bóvedas domésticas es un indicador de estatus. A Julio De Vido le atribuyen esconder una en su finca de Puerto Panal. Y Francisco Larcher tiene otra en su mansión del country Abril. Quienes hace poco bajaron a ese sótano afirman que pasó a cobijar una bodega multimillonaria. Pero Larcher está fuera de peligro. A él lo cuida la segunda de la AFI, Silvia Majdalani, con quien suele pasar las tardes de domingo jugando al buraco. A Majdalani le abrieron una causa por lavado de dinero. Sin embargo, ella también se siente protegida: a dos interlocutores del Gobierno les adelantó que ya tiene todo arreglado con el juez Julián Ercolini. Apuesta fuerte Majdalani.

La demora de Casanello es más sorprendente cuando se relee la confirmación de la prisión de Báez por parte de los magistrados de la Cámara Federal. Entre las razones que ofrecieron Horacio Cattani, Eduardo Farah y Martín Irurzun estuvo la posibilidad de que los imputados conserven una parte de la fortuna que acumularon gracias a la sobrefacturación de la obra pública. Por eso, después de reprocharle varias negligencias, urgen al juez a investigar la localización de esos fondos, no sólo para que sean devueltos al Estado, sino para evitar que con ellos Báez se ponga a salvo del castigo, aprovechando sus innumerables contactos en el poder.

Casanello, que allanó como un...

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