Bolivia y su salida al mar

 
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En el momento de independizarse de España, el territorio boliviano incluía unos 400 kilómetros de costa a orillas del Pacífico. Entre 1879 y 1883 se desató en el Pacífico una guerra en la que Chile venció a Bolivia y Perú, y este último país tuvo que entregar Tarapacá y Arica, mientras que Bolivia debió desprenderse de su Departamento del Litoral, de 120 kilómetros cuadrados que incluían su costa sobre el Pacífico. Después de años de negociaciones, en 1904 se firmó un tratado en virtud del cual Bolivia aceptó la cesión perpetua de los territorios que Chile ya había ocupado militarmente durante el conflicto bélico.Por mucho tiempo, la pérdida de la salida al mar de Bolivia generó un incansable e infructuoso vendaval de reclamos contra Chile en procura de recuperar aquel litoral marítimo. En 1920, La Paz llevó el tema a la Liga de las Naciones para que se revisara la cesión de su territorio, pero no tuvo éxito. En 1975, dos dictadores, el boliviano Hugo Banzer y el chileno Augusto Pinochet, protagonizaron el llamado "Abrazo de Charaña", inicio de una negociación bilateral sobre el tema que culminó con un fracaso cuatro años después, exteriorizado en la ruptura de las relaciones diplomáticas. En 2006, el presidente Evo Morales y la entonces presidenta de Chile Michelle Bachelet conformaron una agenda de cuestiones bilaterales pendientes que incluía genéricamente el tema del mar. Pero tampoco entonces se llegó a una solución consensuada y Bolivia llevó el diferendo a la Corte Internacional de Justicia, organismo que se declaró competente en 2015. El diferendo se refería no a la soberanía sobre el litoral costero, sino a si existía, o no, una obligación chilena de negociar con Bolivia la posibilidad de una salida soberana al océano Pacífico. Solo eso.En su reciente fallo, el tribunal internacional, un órgano de las Naciones Unidas creado en 1945, decidió que la obligación chilena de tener que negociar con Bolivia una salida al mar no existe como tal. Para ello desestimó por amplia mayoría los acuerdos bilaterales invocados por Bolivia, las interpretaciones discutibles sobre las declaraciones unilaterales de Chile y la interpretación de los silencios de las partes, y decidió rotundamente que Chile no está obligado a negociar una salida soberana al mar para Bolivia, obligación que solo podría existir si hubiera sido explícitamente asumida, lo que nunca ocurrió.Para Chile, la sentencia es un triunfo importante, pero probablemente no resolverá la...

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