Bicentenario: reflexiones sobre nacimiento, desarrollo y caída de un sistema político

Autor:Antonio A. Martino
 
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Martino, Bicentenario: reflexiones sobre nacimiento, desarrollo y caída
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Bicentenario: reflexiones sobre nacimiento,
desarrollo y caída de un sistema político*
Por Antonio A. Martino
Y en una edad que produce luminarias como el gran Huygenius, el incomparable
señor Newton, con otras de esa magnitud, ya es también bastante honroso trabajar como
simple obrero en la tarea de desbrozar un poco el terreno y de limpiar el escombro
que estorba la marcha del saber, el cual, ciertamente, se encontraría en un más alto estado
en el mundo, si los desvelos de hombres inventivos e industriosos no hubiesen encontrado
tanto tropiezo en el culto, pero frívolo, empleo de términos extraños, afectados
o ininteligibles que han sido introducidos en las ciencias y convertidos en un arte, al grado
de que la filosofía, que no es sino el conocimiento verdadero de las cosas, llegó a tenerse
por indigna o no idónea entre la gente de buena crianza y fue desterrada de todo trato civil”.
(John Locke, “Epístola al lector”, que abre el Ensayo sobre el entendimiento humano, 1690)
El propósito de este trabajo es llamar la atención sobre el hecho de que hace
más de cincuenta años que mostramos algunos defectos de funcionamiento del sis-
tema que no se han podido corregir hasta ahora y que llevan la marca del relajamiento
de las relaciones interpersonales e institucionales, conforme al proceso indicado al
final del apartado 1: “para comprender los vínculos que mantienen un sistema unido
es necesario comprender cuáles pueden ser las causas de su disolución”1.
1. Nacimiento
El hacer partir la historia del sistema político argentino desde la celebración de
los 200 años del Cabildo Abierto del 25 de mayo es una buena ocasión para algunas
reflexiones. Estas reflexiones serán encaradas desde una perspectiva que contenga
un modelo cibernético en el cual la Argentina, en cuanto sistema político, tiene las
propiedades de nacimiento, desarrollo y muerte, como todo sistema2. Urge reconocer
* Extraído del artículo publicado en “Revista SAAP”, vol. 5, n° 1, mayo 2011, p. 11 a 35. Biblio-
grafía recomendada.
1 Según Charles François (1997), los conceptos cibernéticos nos permiten hacer un nuevo co-
mienzo en entender sistemas humanos.
2 Según Bertalanffy (1976), el sistema es un conjunto de unidades recíprocamente relacionadas,
se deducen dos conceptos: el propósito (u objetivo) y el de globalismo (o totalidad). Esos dos conceptos
reflejan dos características básicas en un sistema. Las demás características dadas a continuación
derivan de estos dos: a) propósito u objetivo: todo sistema tiene uno o algunos propósitos u objetivos;
las unidades o elementos (u objetos), como también las relaciones, definen una distribución que trata
siempre de alcanzar un objetivo; b) globalismo o totalidad: todo sistema tiene una naturaleza orgánica,
por la cual una acción que produzca cambio en una de las unidades del sistema, con mucha probabili-
dad producirá cambios en todas las otras unidades de éste. En otros términos, cualquier estimulación
en cualquier unidad del sistema afectará todas las demás unidades debido a la relación existente entre
ellas. El efecto total de esos cambios o alteraciones se presentará como un ajuste del todo al sistema.
El sistema siempre reaccionará globalmente a cualquier estímulo producido en cualquier parte o unidad.
Martino, Bicentenario: reflexiones sobre nacimiento, desarrollo y caída
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que la Argentina no se agota en un sistema político, sería necio reducir Argentina a
un sistema político, pero hay que reconocer que ese es su modelo3.
El presupuesto que un sistema político pasa por los tres estadios mencionados
(nacimiento, desarrollo y caída) no es un enfoque habitual en las ciencias sociales.
Salvo los historiadores que se ocupan de la disolución de imperios, como el romano,
o los antropólogos que tratan la desaparición de otros imperios, como el maya, los
cultores de ciencias sociales trabajan con datos más o menos cercanos –o más o
menos lejanos– pero difícilmente con la noción de descomposición de un sistema. Es
cierto que Marx lo hace en El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, pero se trata de un
análisis puntual del periodo 1948-1951, que servía a Marx para exponer las tesis de
las caídas de los gobiernos burgueses. Spengler (1918) trató en modo cíclico la his-
toria y en La decadencia de occidente hace reflexionar sobre elementos de disolución o
descomposición de sistemas históricos. Es una filosofía de la historia, como lo dice el
propio autor en su introducción. Podría seguir la serie con otros prestigiosos ejemplos,
lo que no produciría más que anotar algunas reflexiones de algunos autores. Lo con-
creto es que la disolución de los sistemas políticos no ha sido tomada en serio para
estudiar las causas de “crisis” de un sistema cuando está aún en vigor. Esto es un
grave error pues luego cuando estos hechos acaecen no hay ni teorías serias que los
expliquen ni mucho menos previsiones que los anuncien: la disolución del sistema
soviético luego de 70 años de intensa vida y protagonismo internacional puede ser un
ejemplo (François, 2006)4.
Existe una relación de causa y efecto entre las diferentes partes del sistema. Así, el sistema sufre
cambios y el ajuste sistemático es continuo. De los cambios y de los ajustes continuos del sistema se
derivan dos fenómenos el de la entropía y el de la homeostasia; c) entropía: es la tendencia que los
sistemas tienen al desgaste, a la desintegración, al relajamiento de los estándares y al aumento de la
aleatoriedad. A medida que la entropía aumenta los sistemas se descomponen en estados más sim-
ples. La segunda ley de la termodinámica explica que la entropía en los sistemas aumenta con el correr
del tiempo. A medida que aumenta la información, disminuye la entropía, pues la información es la base
de la configuración y del orden. Si por falta de comunicación o por ignorancia, los estándares de auto-
ridad, las funciones, la jerarquía, etcétera, de una organización formal pasan a ser gradualmente aban-
donados, la entropía aumenta y la organización se va reduciendo a formas gradualmente más simples
y rudimentarias de individuos y de grupos. De ahí el concepto de negentropía o sea, la información
como medio o instrumento de ordenación del sistema, y d) homeostasis: es el equilibrio dinámico entre
las partes del sistema. Los sistemas tienen una tendencia a adaptarse con el fin de alcanzar un equili-
brio interno frente a los cambios externos del medio ambiente.
3 Una organización es un sistema sociotécnico incluido en otro más amplio que es la sociedad
con la que interactúa influyéndose mutuamente. También puede ser definida como un sistema social
integrado por individuos y grupos de trabajo que responden a una determinada estructura y dentro de
un contexto al que controlan parcialmente, y desarrollan actividades aplicando recursos en pos de cier-
tos valores comunes. Ver François (1992, 2004).
4 ¿Cuál es la organización interna del sistema? ¿Cuáles son sus estructuras y subestructuras?
¿Cuáles son sus funciones principales y subordinadas? ¿A qué función corresponde cada estructura?
Estas preguntas constituyen un desarrollo del clásico problema cibernético de la “caja negra”. Se trata
de observar las reacciones del sistema a los estímulos que recibe del exterior, pero cuidándose bien
de la introducción de razonamientos abusivamente simplificadores. Por ejemplo, el sistema puede lle-
gar a reaccionar en forma distinta ante dos estímulos sucesivos iguales, por diferencias en algunos de
sus estados internos. En consecuencia, hay que desconfiar de las generalizaciones y conclusiones
apresuradas.

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