Bayern Munich, otra constelación que brilla con el sello de Guardiola

Hay circunstancias que marcan momentos. Esos momentos, después, encadenan una historia de sucesos. A unos y a otros, hay que ayudarlos. En lo deportivo, significa enriquecerlos. Cuando se consagró como el mejor equipo de Europa el año pasado, Bayern Munich entendió que, lejos de dormirse en los laureles, era el momento de potenciar su leyenda. Esa misma que años atrás habían edificado las más grandes figuras del fútbol alemán como Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Sepp Maier, Karl-Heinz Rummenigge, Lothar Matthaeus, Oliver Kahn o Michael Ballack, por nombrar apenas algunos de los que vistieron la casaca de la entidad bávara.

Quizá por ello, cansado de ganarlo todo con Barcelona, y luego de un período sabático, hasta el mismísimo Pep Guardiola no pudo resistir la tentación de sumarse al club más popular de Alemania para renovar sus motivaciones. Y ya sea por intuición o por conocimiento del terreno que pisa, el entrenador (otra vez) no se equivocó...

Fronteras adentro, el equipo sensación sabe repetir las hazañas que logra cuando gira por el continente. Al batir a su tocayo Leverkusen 2 a 1 por la Bundesliga, ayer alcanzó su 17a victoria consecutiva en el certamen local, todo un récord que además, lo dejó en una inmejorable posición de conquistar la corona dentro de dos fechas, vistos los 23 puntos que le sacó a su más inmediato escolta. En tal caso, sería el primer monarca que se dé el lujo de dar una vuelta olímpica en marzo, mes en el que generalmente, las ligas europeas empiezan a perfilar a quienes serán los protagonistas en la pelea por el título.

Difícil sentenciar la cuestión primordial de semejante superioridad. ¿El cambio de DT? Es posible. Jupp Heynckes llevó a Bayern Munich a ganar la Liga de Campeones de 2012, Bundesliga y Copa de Alemania sobre la base de una fantástica regularidad, un juego criterioso sustentado en el rápido traslado de la pelota, el aprovechamiento integral de las bandas y una ofensiva a la que ningún volante renunciaba a sumarse. Con tanta gloria sobre sus hombros, todo el mundo entendió que era necesario un cambio de aire. Entonces, llegó Guardiola.

Difícilmente hubieran podido contratar a un técnico con menos pergaminos después de semejantes logros. Y aunque el presidente honorífico del club, el legendario Beckenbauer, aclaró que no quiere que Bayern se convierta "en otro Barcelona", no le queda, de momento, otra solución que rendirse ante la evidencia. "No me gusta que se toque y se toque la pelota hasta la...

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