Bar du marche: carácter francés

 
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Para nosotros es más bistró que bar, puesto que hay cocina formal para todo el día, y aunque la carta no sea absolutamente francesa y regional la lista muestra el carácter francés.

La esquina palermitana tiene el look de tantas de las parisienses de madera y vidrieras con inscripciones, toldos rojos. La vereda bien ancha de la ochava promete mesitas y sillas para disfrutar del buen tiempo. Durante cinco años fue un pequeño barcito, a media cuadra, con Mariela Ivernizzi (41) al frente, que estudió en el IAG y aprendió viajando, probando, comiendo. Actualmente, en los fuegos está el creativo Marcelo Centurión, entrenado por Invernizzi sobre buena escuela de base. Mantienen ciertas características poco comunes: casi no hay carne de vaca, sí de cordero, pollo y mucho pescado –y muy fresco–: lenguado, lisa, chernia, pejerrey, corvina, pez limón, mero, besugo y, por supuesto, langostinos, mejillones, pulpo, calamar.

Salvo una vieja mesa comunitaria para ocho personas, las demás son bastante chicas, muy de bar, con originales individuales de buen papel. Las camareras visten en blanco y negro, al estilo brasserie.

Los quesos (de vaca, cabra y oveja) son un capítulo recomendable ¡y tan francés! Llegan servidos con pickles, tapenade, chutney y buen pan, y provienen de distintas regiones del país.

La carta nocturna contiene appetizers y principales más selección de postres del día, para armar los menús. Burrata con tomates confitados, jamón de Parma, rúcula y almendras; terrina tibia de conejo; tartare de salmón y palta; ensalada tibia de pulpo; langostinos panados con salsa de ají amarillo.

Además, mero en croûte de almendras, coco y hebras de té...

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