Balance: el desafío de revitalizar la Iglesia y reconciliarla con el mundo

 
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ROMA.- http://www.lanacion.com.ar/1662568-un-ano-despues-de-la-salida-de-benedicto-la-iglesia-enfrenta-varios-desafios

día en que Benedicto XVI, papa emérito, con su renuncia, la primera en 600 años, cambió el rumbo de la Iglesia católica, , arzobispo de Buenos Aires a punto de jubilarse, presidió lo que sería su última misa en Flores, su barrio.

"Fue en la calle, ante unos 1200 peregrinos porque eran las fiestas patronales, la fiesta de la Virgen de Lourdes. Ya se conocía la renuncia de Benedicto XVI, la gente estaba inquieta. Aunque ese día se lo veía agobiado porque seguramente intuía algo, como es un hombre de Dios, como siempre Bergoglio en la predicación se llenó de fuerza", cuenta el padre Raúl Laurencena, vicario interino de Flores y párroco de la Virgen Inmaculada de Lourdes. "En la homilía -agrega-, habló del gesto de grandeza de renunciar, dijo claramente que Benedicto XVI era un héroe, que se había animado a meter el dedo en la «mugre» de la Iglesia. Dijo que había que tener el coraje de meterse y purificar la Iglesia."

En esa misa, la última que celebró el cardenal Jorge Bergoglio en Flores, donde nació un 17 de diciembre de 1936, una señora al final gritó: "¡Que Dios y la Virgen te hagan papa!".

Pasó más de un año. El próximo jueves, 13 de marzo, Francisco cumple su primer aniversario de pontificado y llega la hora de los balances, aunque a él no le gustan: "Los hago solamente cada quince días, con mi confesor", le dijo el lunes pasado al director del Corriere della Sera, Ferruccio de Bortoli, en la tercera conversación concedida a un gran diario italiano.

Más allá de ese intento de mantener el perfil bajo que tuvo como cardenal primado de Buenos Aires, de ese "no querer creérsela" del primer papa argentino de la historia, el balance del primer año de Francisco es extraordinario. Al margen de haber puesto en marcha un proceso de renovación, de purificación y conversión del papado y de la Iglesia Católica -como indicó claramente en su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" ("La alegría del Evangelio"), un documento programático-, el papa del fin del mundo ha logrado revitalizar una Iglesia hace un año totalmente en crisis y deprimida, salpicada por escándalos palaciegos de lo más mundanos, intrigas, venenos y corrupción.

Además, al inaugurar un modo de ejercer el papado que rompe los esquemas, totalmente distinto, cercano a la gente y a los dramas de un mundo agobiado por injusticias, guerras y miseria, se ha convertido...

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