Bailar en la intimidad

 
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Bailar en la cocina, en el living, en el dormitorio, en el patio. En casa. En la casa propia. En una casa tomada por el movimiento a cargo de bailarines/performers que registran microcoreografías y las suben a la red de redes para que continúen su andar, para que se expandan a pantallas ubicadas en otras cocinas, otros livings, otros dormitorios, otras casas, una misma casa.

En el siguiente registro -caprichoso, incompleto y azaroso- conviven un bailarín del Colón con otro contemporáneo, La Plata con Nueva York, un breakdancer con un artista performático, un dormitorio y un living, una perra y un canguro, una precuela y una obra final.

Algunas de estas experiencias son puro aquí, puro ahora. Son, o aparentan ser, expresiones regidas por impulsos primarios. De hecho, cuando el actor y bailarín y dramaturgo Marcelo Allasino subió a Vimeo Bailar por Sun pensó en Sun. Sun era su perra. La que, como otras tantas veces, lo observaba bailar en esa fiebre expresiva de sábado por la noche. "Me dan ganas de bailar y te bailo. Y aprovecho el tema de Dragonette que tanto me gusta, y la presencia de Michael en mi pecho. Y te bailo [...] Éste es el último recuerdo que tendré de Sun, así que lo comparto en honor a la felicidad que vivimos juntos, a los buenos momentos, los besos panza arriba. En honor a la alegría, el amor y la belleza compartida", posteó.

Y Marcelo baila. Y baila con talento, con alegría en el living de su casa mientras Sun lo mira. Claro que como ocupa un cargo público en su ciudad (es el secretario de Cultura de Rafaela) ese acto liberador se transformó en un hecho político que nada parece tener que ver con la pulsión inspiradora de ese sábado.

Nelson Iván Simonelli (alias Wizard) es otro tremendo bailarín. Lo suyo es el hip hop, el break, el trabajo en piso. En verdad, lo suyo es bailar hasta quedar exhausto. A mediados del año pasado se lesionó una rodilla mientras bailaba con el Combinado Argentino de Danza (CAD) en Sudáfrica. Una tarde en Buenos Aires, quizás en modo "combatamos el aburrimiento mientras hacemos reposo", agarró la cámara, aprovechó la luz que entraba por la ventana y se mando una hipnótica coreografía que llamó Improvisación en silencio de movimiento. Al rato la subió a YouTube.

Esta vez no hay perro observándolo. Hay movimiento de brazos para este b-boy experto en el manejo de sus piernas, hay un rayo de luz, intimidad, juego de capas y una cámara que busca, ilumina, que realiza su propia coreografía. Del más puro...

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