Avanzar en la democracia sindical

Autor:Eduardo Lucita
Cargo:Integrante del colectivo EDI. Economistas de Izquierda.
RESUMEN

El reciente fallo de la Corte Suprema que influye sobre el mundo sindical abrió la polémica sobre la representación de los trabajadores.

 
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El reciente fallo de la Corte Suprema declarando inconstitucional el artículo 41 de la Ley de Asociaciones Profesionales abrió un debate con posiciones aparentemente irreconciliables. Por un lado se sostiene que el fallo tiende a proteger “la libertad y la autonomía sindical”, por el otro que se trata de una definición “liberal e individualista de la libertad sindical”. Ambas posiciones parten de naturalizar la injerencia del Estado en las organizaciones obreras. Más aún cuando estos debates no son nuevos ni las posturas que se cruzan novedosas, por el contrario son la consecuencia lógica de la situación creada hace más de 50 años atrás, cuando los sindicatos, a la par que expandían su influencia en la sociedad, fueran cooptados por el Estado y los trabajadores expropiados de su independencia política.

El fallo incide directamente en los organismos de base tradicionales en el movimiento obrero –comisiones internas, cuerpos de delegados, mesas de reclamos o de representantes– organismos éstos donde la relación capital/trabajo se expresa en forma más cristalina y transparente y donde no están mediadas por las cúpulas burocráticas, su relación con el Estado y los gobiernos de turno.

Los defensores de la central única y sindicato por rama tienen razón cuando señalan que ese modelo gestado a partir de la sindicalización de masas permitió conquistas sociales históricas, pero deben reconocer que esa vitalidad y esa capacidad de negociación no era atributo de las cúpulas ni de las estructuras sindicales, cada vez más burocratizadas, sino que se sustentaba en esa suerte de organización celular que constituyen los Cuerpos de Delegados y las CCII, que al decir del historiador Adolfo Gilly constituyen una verdadera “anomalía argentina”. “Esa red, ese tejido específico e instancias organizativas cuyo funcionamiento escapa a las reglamentaciones del Estado, no solo forma opinión de la clase obrera, se nutre de ella allí donde tiene su identidad profunda y diferenciada de los otros segmentos de la sociedad, se constituye en su expresión política y su formulación orgánica.”

La autonomía de estos organismos de base no surgió de la nada. Recoge antiguas tradiciones, pero se explaya desde mediados de los años ‘40 del siglo pasado y ha estado presente, como un hilo conductor en las grandes luchas obreras. Así fue en la oleada de huelgas durante el primer gobierno peronista; en los tiempos de la resistencia; en el propio Cordobazo; y aun en la creación de las...

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