¿Quién se atreve con la corrupción?: la informática

Autor:Aramouni, Antonio
 
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¿Quién se atreve con la corrupción?: la informática Por Antonio Aramouni

Flaquezas humanas en las innumerables variantes y crecientes casos de corrupción, aquí y en el resto del mundo, son reflejadas a diario en los medios. Una suerte de vandalismo eufórico, estimulado por la impunidad, no cesa de delinquir al compás de un "sida moral" globalizado que nos azota sin piedad.

Los casos de lavado de dinero, corrupción, asaltos, narcotráfico, desfalcos, fraudes, evasión impositiva y previsional, contrabando, vaciamiento de empresas, compra de votos, tráfico de influencias, falsificación de moneda, extorsión, usura, asociación ilícita, cuentas en negro, etc., sobresalen en estos tiempos como preocupación preferente de las autoridades y del periodismo, superando el estupor y la capacidad de indignación. Billones de dólares mal habidos, sustraídos a la comunidad, es apenas una cifra de inicio.

La seguidilla de reuniones y debates en foros locales e internacionales de funcionarios, legisladores, profesionales, dirigentes, magistrados, policías y políticos, que tratan las diferentes especies de la delincuencia económica, vienen concluyendo sistemáticamente en recetas frustrantes, virtuales placebos, cuyo sistemático y notorio fracaso está a la vista.

Ya no alcanza recomendar comisiones investigadoras, fiscales especiales, nuevos requisitos bancarios, más desregulación, más privatización y tercerización, más desmonopolización, más cuestionarios, declaraciones juradas patrimoniales o más severidad en el Código Penal.

Ponerle fin, idóneamente, a tanta depredación, es un imperativo social indeclinable. Se impone un nuevo enfoque, totalizador y sin fronteras; algo más imaginativo y amplio que las no discutibles medidas de racionalización y de arbitrio judicial.

Entonces no basta sólo con denunciar, publicitar, aumentar la nómina de hechos sujetos a sanción o reprimir con extremo rigor el delito económico, sino que se debe evitar ab initio, que éste llegue a ocurrir.

Nuestra propuesta alternativa denominada "Plan Nacional e Internacional de Informática" para la Argentina y el mundo, fue elaborada[1] en 1968, publicada y difundida en medios académicos, cuyo esquema principista ­doctrinario, estructural y operativo­ privilegia categóricamente la honestidad, la ética, la intimidad, la confidencialidad, el honor, la libertad de individuos y entidades y el bien público, plantea, a través de la conjunción "dinero electrónico e informática", la solución...

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